El hombre lluvia existe en Estados Unidos y vende jugo de nuves

25/05/2009

Por 30 años se ha dedicado a desarrollar sistemas de recolección y almacenamiento de aguas lluvia. Y hace seis instaló la primera embotelladora para vender este "líquido celestial".

"Hecho entre el cielo y la tierra". Ese es el saludo de bienvenida que reciben quienes, al recorrer Texas (EE.UU.), se encuentran con un lugar llamado Tank Town. En realidad, no es un pueblo ni menos una ciudad. Es un predio donde "crecen" gigantescos tanques de colores que almacenan un inusual producto: más de un millón de litros de "jugo de nubes".

El texano Heinichen "Rainwater" es dueño de la única embotelladora del mundo de agua lluvia. Son más de 30 años dedicados a crear sistemas de recolección, almacenamiento y purificación de aguas lluvia en su casa ubicada en Dripping Springs. "Todo comenzó hace muchos años, en un día caluroso", cuenta a "El Mercurio" Heinichen, desde Texas. "Tenía sed y en vez de ir por una botella de agua a la tienda volví a mi casa a tomar agua de lluvia. La encontré dulce y pensé 'es el agua más rica del mundo'".

Fuente original

Así comenzó una vida dedicada a confeccionar equipos capaces de colectar y almacenar el agua sin que ésta perdiera "su estado y sabor original", dice "Rainwater", de 62 años. Hace seis que ofrece agua y no le ha ido mal. Vende 3.600 litros a la semana. "Recuerden que el agua de lluvia fue la primera. Es la original. No proviene de manantiales ni de los Alpes o de cualquier otra fuente. Su pH es muy bajo y por eso es tan dulce", asegura.

El período de sequía en Texas es cuando más gente visita el "parque privado" de Heinichen, por cierto, no cubierto de árboles milenarios sino de tanques de fibra de vidrio que almacenan esta "agua celestial". "Hay años en que pasamos más de 75 días sin lluvia y lo ideal sería que todos aprendiéramos a recolectar esta agua y vivir de ella", comenta. Así ocurre en países con largos períodos de sequía como Australia. La gente está obligada por ley a almacenar la que cae durante la estación lluviosa.

Richard es un apasionado de la lluvia y junto a su esposa viven sólo de agua de nubes. Según el empresario, para el consumo de sus necesidades básicas utilizan alrededor de 120 litros de agua al día. Y sólo echan mano de la que recolectan de los más de mil metros cuadrados de tejado metálico que construyeron en su casa para "exprimir" las nubes sobre su propiedad.

Lluvia ácida

Para que el agua tenga ese sabor "único" y no sea ácida ni contaminada, la embotelladora utiliza diferentes sistemas de potabilización. En Tank Town, Heinichen trabaja con filtros de carbón activo, sistemas de rayos ultravioleta y un mecanismo más complejo de purificación por osmosis inversa. A pesar de esta aparente complejidad, asegura, cualquier persona que tenga un techo puede construir un sistema de captación de agua lluvia de uso doméstico.

Hace falta un espacio para colectar el agua (el patio, un techo o balcón), tuberías, un sistema de filtro básico y, lo más importante, tanques de metal o de fibra de vidrio para guardarla por años. Una forma de vida que, advierte Heinichen, debiéramos adoptar todos ya que en pocos años el agua será sinónimo de conflicto y privatización.

"Esta es una obsesión que deberíamos tener todos si consideramos la escasez de agua mundial".

Fuente: "El Mercurio"

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