Douglas Tompkins expande su imperio hacia los humedales del noreste de Argentina

17/11/2009

Millonario estadounidense quiere transformar la región en un parque nacional y una gran reserva de agua, pero los agricultores se oponen tenazmente.

Zona de los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes: Tras acumular unas 300 mil hectáreas en su parque Pumalín, aledaño a Chaitén, en el sur de Chile, el ecologista y multimillonario norteamericano Douglas Tompkins apunta hacia el otro lado de la cordillera para expandir su imperio, puntualmente al noreste argentino.

El polémico empresario compró miles de hectáreas en los Esteros del Iberá ("agua que brilla" en guaraní), una inmensa red de lagunas de unos 25.000 kilómetros cuadrados en el corazón de la provincia de Corrientes, limítrofe con Paraguay y Brasil, y el segundo humedal más grande del continente, tras el Pantanal brasileño.

En una entrevista con la agencia France Presse, Tompkins asegura que su único propósito es proteger esas tierras, y que está dispuesto a librar una "guerra verde" con los productores agrícolas, a quienes acusa de tener el lugar para la miseria.

Los agricultores locales no ven por qué este extranjero tiene que venir a decirles cómo comportarse.

"No creemos en la historia del millonario filántropo: Tompkins es la máscara del poder del dinero, de los poderosos de este mundo, que quieren apropiarse de los recursos naturales de América Latina", dice Mabel Moulin, vocera de la Fundación Iberá Patrimonio de los Correntinos.

"No es casualidad que se asiente en zonas donde hay agua. No digo que se la vaya a llevar en botellitas o que se la vaya a llevar ahora mismo. Pero es cierto que se viene una escasez de agua a nivel mundial y las guerras en este siglo serán por el agua", dijo hace unos meses al diario argentino Clarín Araceli Ferreyra, ex diputada provincial del oficialista Frente para la Victoria.

Después de leer hace 20 años al filósofo noruego Arne Naess, padre de la "ecología profunda", Tompkins se abocó a la tarea de comprar y comprar territorios para su preservación. Tal como en Chile, donde lo han acusado de acaparar tierras y le cuestionan sus reales propósitos.

En esta zona de Argentina ha ido comprando una tras otras fincas de cría de ganado para desmantelarlas, sacando los bovinos para que vuelvan a crecer los bosques primitivos y que las especies originales, algunas en peligro de extinción, reencuentren su hábitat natural. Douglas Tompkins quiere convencer a las autoridades argentinas de hacer de este rico ecosistema tropical -y de sus 130.000 hectáreas adquiridas alrededor de los esteros en 1998- un parque nacional que abarque en total 1,3 millón de hectáreas.

Se da un plazo de 20 años para conseguirlo, aunque al igual que en Chile, en Argentina también ha debido enfrentar una muy dura resistencia.

Del lado de Tompkins rechazan las sospechas: "Hemos ganado siete juicios", dice Sofía Heinonen, 41 años, quien dirige el Proyecto Iberá desde la estancia de Tompkins. "La jurisprudencia argentina que protege el agua es muy sólida", agrega.

130.000 hectáreas de terrenos en los humedales ha comprado Douglas Tompkins desde 1998.

Fuente: "El Mercurio"

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