Glaciares antarticos viven alarmante retroceso

21/03/2010

Tras derretimiento de barreras de hielo en la península:

Glaciares antárticos viven alarmante retroceso

Aunque los últimos años han sido fríos en el continente blanco, la temperatura media sigue subiendo, según el jefe de glaciología del Instituto Antártico de Argentina, Pedro Skvarca. 

Richard García
"Hay un continuo y bastante drástico retroceso de todo tipo de glaciares en el sector noroeste de la península antártica", dice con estudios en la mano el glaciólogo argentino Pedro Skvarca. El jefe de la División de Glaciología del Instituto Antártico trasandino lleva 38 años trabajando en las bases argentinas y desde 1994 es un observador directo del proceso de desintegración de la barrera de hielo Larsen, que enfrentaba toda la costa oriental, de norte a sur, junto al mar de Wedell.

La península antártica está sometida a un calentamiento atmosférico muy significativo, asevera, indicando que las temperaturas más altas se han presentado en las dos últimas décadas, según los datos de la base Orcadas, que es la que lleva el registro climático instrumental más extenso en el continente helado. Así, el derretimiento ha sido inevitable.

Como ríos

El colapso de Larsen partió con la pérdida de 1.600 km {+2} en cuestión de semanas durante el verano 1994-1995, fenómeno que se conoció como Larsen A. En el verano de 2001 sucumbió Larsen B, el doble del anterior, también en dos o tres semanas. Quedó un pequeño remanente que en el período 2007-2009 perdió otros 200 km {+2} . Y lo que queda no es para nada estable. "Si uno observa imágenes satelitales, ve las grandes hendiduras que se están abriendo".

Lo más grave, dice, es que mientras los glaciares flotantes no significan una contribución al nivel global del mar, el colapso de los que están apoyados sobre suelo firme sí implica una contribución al aumento del nivel marino. Y son justamente ellos los que han quedado expuestos con el derretimiento de Larsen. "Al verse desprovistos de las barreras, empezaron a adelgazar y a acelerar su desplazamiento", cuenta. Esto porque, en definitiva, son como ríos aunque en estado sólido.

En la isla James Ross, al norte de la península, la pérdida de superficie glacial ha sido de 81 km {+2} desde 1975, pero los cambios mayores han ocurrido en los glaciares que alimentaban a Larsen A y B, frente al canal Príncipe Gustavo. Una vez sucumbida la barrera, los glaciares Boydell y Sjogren perdieron 73 km {+2} , retirándose desde la línea de tierra (donde termina el mar) 9 y 11 km hacia el interior, respectivamente. "De ese sector hemos computado casi 440 km {+2} que ya aportaron al nivel del mar".

Recuerda que en 1978 su colega estadounidense John Mercer advirtió en un trabajo publicado en Science que cuando empezaran a desintegrarse las barreras a ambos lados de la península antártica sería señal de un calentamiento muy serio. Fue premonitorio. "Esto no ha ocurrido en los últimos 10 mil años, los eventos han tenido lugar con tal rapidez que la comunidad científica no estaba preparada".

Ahora las mediciones se han concentrado en Larsen C, el último segmento de la barrera, que podría sucumbir en los próximos 50 años. Hay tres estaciones meteorológicas permanentes y monitoreo con GPS en terreno. "Queremos saber antes que se desintegre cuáles son las causas". Dice que si se derrite, las próximas en sucumbir serán las grandes barreras de Ross y Ronne-Filchner, que contienen la descarga del interior del continente antártico. "Es un tema bastante preocupante".

A Skvarca también le inquieta el destino de Campos de Hielo Sur. Afirma que, entre 1986 y 2009, las mediciones indican que ha perdido casi 500 km {+2} . En algunos glaciares bajó la tasa de retroceso, pero en otros se mantiene como en el Jorge Montt, que perdió 42,5 km {+2} y se ha retirado 10 kilómetros, o el Upsala, que perdió 45 km {+2} y retrocedió 6 kilómetros. "Particularmente, este último está en una etapa de destrucción tremenda. Hemos tenido una aceleración del glaciar que casi se duplica. Todo el año ha estado bloqueado el canal, no se podía entrar con lancha de turismo y ha retrocedido a pasos agigantados". En contraste, el Pío XI ganó 7,8 km.

El científico aclara que el derretimiento o estabilidad de un glaciar no sólo está condicionado por el cambio climático. Menciona otros factores, como la profundidad media del agua y la topografía local. A veces, dice, algún tipo de obstáculo (como una isla o un glaciar debajo del agua) sirve como punto de contención y hace que un glaciar se mantenga en su lugar cuando debiera haber colapsado.

 
Fuente:"El Mercurio"

Fuente: El Mercurio

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