Tan cerca y tan lejos del agua 2da parte

18/05/2010

Nadie lo quería hacer 

Martín apenas se quitó la gorra cuando ya se la volvió a poner. Es un rápido movimiento, para jalar aire, para quitarse esa incomodidad que genera los rayos del sol que se estrellan en la piel. Que arde. 
La vida aquí se va entre jornadas de trabajo que incluyen un par de días de corte de varas o pequeños troncos. 
Ventura ya no trabaja en eso. Pero le dedicó a eso de hacer carbón como 60 años. Hoy tiene 78. No parece. Camina de aquí para allá, sin queja, sin flaquear, y habla todo el tiempo. En la voz se le nota la edad. 
La primera vez que escucharon hablar del programa fue de voz de la delegada. 
Martín no podía ya ir a hacer carbón. 
"Me dolían mucho los ojos. Este -el izquierdo-, se me ponía bien rojo y me dolía mucho. Uno se puede quedar ciego aquí", dijo. Ventura, después, lo tachó de exagerado. 
"Por eso, un día, pues le dije a mis hijos, que si íbamos a hacer de esas presas. Así como esta -se refirió a la más grande del Portón de San Francisco-, pero yo las hago mejor. Así, más planitas". 
Martín y sus hijos, un varón de 19, y una mujer de 17, le ayudaron. 
"Pasó como un mes. Yo pensé que ya no nos iban a dar nada. Nosotros éramos los únicos que hacíamos. Hasta que un día llegaron y nos dieron como 15 mil pesos. Al otro día todo mundo quería hacer". 
Las represas se elaboran con la misma piedra que hay cerca de los espacios que dejan los arroyos al pasar o muy cerca. Entre los árboles. 
"Con tres personas, se aventaron este trabajo en todo el día. Depende del tamaño de la piedras que hay que acarrear, depende si hay piedras suficientes alrededor, nos tardamos menos", dijo Miguel Ángel Valenzuela. 
"A nosotros nos viene saliendo a 205 pesos el metro este año". 
Hoy en día, el aguaje del Portal de San Francisco, a un paso de Estación Don, Sonora, es de los más abundantes. El agua sale poco a poco, pero sale y eso les sirve mucho. 

-- ¿Han notado ustedes algún cambio? 
Sí, sí ha habido. Por ejemplo, donde corre el agua, se hacen las grietas más hondas, ahora ya se están emparejando", explicó Miguel Ángel. 
"La finalidad es que se llegue al nivel como este y al otro año, si hay más recursos, se suben otro metro o medio metro más, para que se vaya emparejando todo lo que quede hondo". 

-- ¿Salía agua antes? 
No, negativamente no. Estaba completamente seco. 

Miguel Ángel recordó que quienes tiene ganado, tenían que comprar agua a 500 pesos la "pipada", para los animales. 
Ahorita está muy bien todo. Aquí son muy fuertes las sequías. Depende del temporal, de la época de lluvias, si llueve bastante, va a ser la vida así como la ves ahorita", dijo. 
"Con esto, tenemos la posibilidad de que en algunos años no haya tanta necesidad", explicó. 


CRÓNICA 

La vida en el carbón 

"Aquí hay que ir a cortar el palo. Como dos días. Después, meterlos a la lumbre, a quemarlos", relató. "También, un día y los dejamos otros dos más, apagados. Cuando sale el humo, como azul, ahí se saca. 
"Esperamos a que se enfríe y ya. A los costales", dijo Epitacio Valenzuela Estrella. 
La semana en San Antonio se pasa así. Quien lo narra, ya tiene casi los 80 años. 
Los ojos duelen. Incluso puede provocar ceguera. Eso de andar entre el humo, entre el calor y entre el hollín no es nada bueno para ellos. 
Pero de algo tienen que vivir. De algo hay qué comer. Hay que trabajar en algo. 
"Aquí, pues pagan como a dos pesos el kilo. Hay veces vienen y se llevan dos toneladas, más o menos eso es a la semana", aclaró. 
Este señor no ha dejado una pequeña rama que trajo desde que se hizo el recorrido a las represas. Entre los recodos de arena y marañas que parecen nunca terminar. 
Y ahí, en el monte, responde. Parado, derecho, ante cámaras y grabadoras. No se pone nervioso, a pesar de que si diera un paso atrás, caería a un hoyo con indicio de quemas. 
En esos hoyos rectangulares, se echa la madera, explica. Sólo madera que no sea porosa, cualquier palo sirve, más el mezquite. 
Ahí se el echa aceite, se prende el fuego y se tapa, como si se fuera a cocinar barbacoa. 
En la parte superior e inferior del rectángulo se han acondicionado agujeros como respiraderos. El fuego se mantiene vivo mientras esos agujeros estén abiertos. 
Después de un día de quema, o cuando el humo salga azul, se tapan. Y al final tienen que esperar a que se enfríen. Y está lista para empacar.

Piedra, para 
recuperar agua 

El proceso que llevan para retener el agua en poblados como este, es fácil de entender. 
"Con estas pequeñas obras de infraestructura, se retiene el suelo y el agua se infiltra, penetra en el subsuelo y se recargan los mantos freáticos", explicó la delegada en Sinaloa de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Carmen Torres. 
"Lo que queremos es lograr que las cuencas principales del estado se reduzca el azolve y sobre todo que esta parte de la zona marginada del estado se quede agua en el subsuelo, para darle soporte a la actividades principales, que conserven recursos naturales". 
Torres explicó que este tipo de obras, con piedra acomodada, se hacen en todo el país. 
"Es un excelente trabajo que ellos están haciendo. Después, por su cuenta, ellos lo siguen haciendo, porque ven que hay resultado", agregó. "Trabaja todo el pueblo, prácticamente, en este tipo de proyecto".

Fuente: El Mercurio.

Fuente: El Mercurio

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