El otro derrame que ensucio el Golfo de Mexico

22/06/2010

Plataforma Ixtoc I causó en 1979 el mayor vertido de crudo no intencional de la historia:

El otro derrame que ensució el Golfo de México


La estatal mexicana Pemex tardó diez meses en controlar el flujo, que esparció más de 530 millones de litros de crudo en el mar, golpeando duramente al ecosistema y a los pescadores artesanales.  

JEAN PALOU EGOAGUIRRE
Baudelio Cruz, un veterano pescador artesanal de Ciudad del Carmen, en el estado mexicano de Campeche, dice que el 3 de junio de 1979 marcó un antes y después para ellos. Ese día, a unos 95 kilómetros de la costa de esa localidad del Golfo de México, la plataforma petrolera Ixtoc I, administrada por la estatal Pemex, ardía en llamas tras una explosión de alta presión y liberaba al mar millones de litros de crudo, en lo que terminó siendo el mayor derrame no intencional de la historia.
"Recuerdo que durante meses sacamos nuestras redes llenas de petróleo, el pescado todo manchado. Empezamos a pescar grumos de brea en vez de róbalo, pardo, sierra...", cuenta Cruz, quien es presidente de la Unión de Cooperativas Pesqueras Ribereñas del Estado de Campeche. "El daño ha sido irreversible", asegura. "La contaminación fue tan grande que dañó el fondo marino y acabó con todos los nutrientes. Por muchos años pescamos muy poco o casi nada, y recién ahora nos estábamos recuperando".
Tras 31 años del derrame del Ixtoc I, el caso retoma interés porque a unos cientos de kilómetros más allá, en el lado estadounidense del mismo Golfo de México, el desastre del Deepwater Horizon, de British Petroleum, amenaza con alcanzar e incluso superar el daño provocado por los más de 530 millones de litros (unos 3,3 millones de barriles) que en ese entonces fueron esparcidos en el mar, llegando a manchar unos 260 km de playas en Texas.
Una de las conclusiones de este accidente es que no existen soluciones inmediatas. El Ixtoc I demoró 297 días, o sea largos diez meses, en controlar el flujo.
Apoyado por delegaciones de varios países, Pemex probó fórmulas muy parecidas a las que hoy usa BP: primero intentó taparlo con bolas de acero, y luego puso un "sombrero gigante" para atrapar el petróleo (similar al "domo" que se utilizó en Deepwater Horizon); sin embargo, finalmente sólo logró detener el crudo perforando dos pozos de alivio, a través de los cuales inyectaron agua de mar y fango y pudieron detener el incendio y la fuga tres meses después.
Las diferencias entre ambos derrames también pesan. Si bien los avances tecnológicos actuales deberían favorecer a BP, el pozo de Ixtoc I estaba sólo a 50 metros de profundidad, frente a los 1.500 metros del foco del actual derrame. Si hace tres décadas hasta se pudieron emplear buzos para controlar el desastre, ahora sólo se pueden maniobrar de forma remota robots con cámaras, los únicos capaces de soportar la enorme presión a esa profundidad.
Tortugas en peligro
El impacto medioambiental del Ixtoc I aún está en debate. Según Pemex, de todo el petróleo derramado el 50% se quemó, el 16% se evaporó, se recolectó el 5,4% y se dispersó el 28%.
Sin embargo, Lourdes Rodríguez, directora de la organización ecologista mexicana Marea Azul, afirma que la "industria petrolera siempre trata de maquillar las cifras". Critica sobre todo el uso de un químico dispersante, Corexit 9527, que aglutinó el crudo, hundiéndolo hasta el fondo marino. "Cuando vienen los huracanes todavía salen grandes trozos de petróleo que estaba endurecido. Este químico es incluso más contaminante y tóxico para las especies marinas que el mismo petróleo. Pero lo que le importaba a Pemex era que la mancha negra no se viera", cuenta.
Rodríguez, quien hasta hoy busca responsabilidades por el hecho, denuncia daños "brutales" en la Laguna de Términos, una zona protegida de gran riqueza biótica, así como un duro golpe a la población de tortugas golfinas de Rancho Nuevo, un área de anidación que debió ser "evacuada" en 1979 y cuya población femenina habría descendido a unos 300 ejemplares.
Pero la visión de pescadores y ecologistas difiere a la de parte de la comunidad científica, que en un principio sospechó de un impacto muchísimo mayor al que hoy se constata en el Golfo. "Considerando la magnitud del derrame, pensamos que Ixtoc iba a tener un efecto catastrófico por décadas. Pero en un par de años, casi todo era cercano a la normalidad", afirmó Luis Soto, biólogo de la Universidad Autónoma de México que ha estudiado el tema.
West Tunnel, biólogo marino del Harte Research Institute for Gulf of Mexico de la Texas A&M University, explica que las aguas tibias y el sol de la región ayudaron a disipar el petróleo más rápido que lo estimado, y que bacterias hicieron lo suyo ingiriendo crudo cerca de la superficie. Hoy es posible bucear en algunas zonas y encontrar bloques de alquitrán, pero tapados de algas e incluso moluscos.
Esto no conforma a Baudelio Cruz, quien hasta hoy negocia con Pemex una compensación por las pérdidas de su sector.
Y mientras, reza para que la mancha negra de Deepwater Horizon no llegue a las costas en Campeche, como se teme. "Es peligrosísimo. Dios no quiera que llegue hasta acá. Ya tenemos suficiente con la contaminación del Ixtoc I".
El mayor derrame de la historia no fue accidental, tuvo lugar durante la Guerra del Golfo (1991) en Kuwait, y vertió unos 16,5 millones de barriles. Los excesos del Presidente
Cuando ocurrió el desastre del Ixtoc I, en México gobernaba José López Portillo, un Presidente que se obnubiló con la riqueza petrolera del país.
Cuando los países árabes dejaron de vender petróleo a EE.UU. y Europa Occidental por su apoyo a Israel en la Guerra del Yom Kipur, México se convirtió en uno de los principales proveedores, elevando a 8% su crecimiento anual. Pero el gobierno cayó en la excentricidad y el despilfarro. Durante la gira de Juan Pablo II a México, el Presidente le pidió celebrar una misa para su madre. "La pagaré de mi bolsillo", habría dicho.
Pronto los excesos se trasladaron al manejo económico, aumentando deliberadamente la deuda externa, y llevando al país a una de sus crisis más graves.

Fuente:El Mercurio

Fuente: el Mercurio

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