DiA MUNDIAL DEL AGUA 2004

26/03/2004

EL AGUA Y LOS DESASTRES

Mensaje del Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial

En los últimos decenios, los desastres naturales han cobrado gran número de víctimas y causado considerables pérdidas materiales, cada día más elevadas, afectando las vidas de centenares de millones de personas en todo el mundo. Esos desastres quebrantan las economías nacionales, agudizan la pobreza de los estratos más vulnerables y representan grandes obstáculos para el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza. Para hacer frente a esos trances es necesario que la gestión de los desastres y los riesgos formen parte de un sistema integral de planificación del desarrollo, fundamentado en una base de conocimientos más sólida, en el compromiso de las autoridades responsables y en la participación, concienciación y educación del público.

Desde tiempos inmemoriales, los asentamientos humanos y las actividades económicas conexas se han desarrollado en torno a las masas de agua. La presión del crecimiento demográfico y la concentración de la población en los centros urbanos ha llevado a la aceleración del proceso en los últimos decenios, razón por la cual la población está cada día más expuesta a los peligros relacionados con las aguas. El costo humano, económico y ambiental de esos desastres ha aumentado considerablemente en los últimos cuarenta años. En la actualidad, las tres cuartas partes de todos los desastres naturales tienen que ver con las condiciones extremas del tiempo, el agua y el clima. El exceso o la escasez de agua, o la calidad deficiente de la misma, incide negativamente en las economías nacionales y en la salud de las personas, lo que va aparejado de nefastas consecuencias a largo plazo para el bienestar de la población

El progreso de las ciencias meteorológicas e hidrológicas demuestra que las medidas de preparación y mitigación permiten reducir los efectos de los peligros naturales. Aunque no es posible evitarlos, la sociedad puede reducir su vulnerabilidad y, por consiguiente, disminuir los riesgos conexos evitando que se conviertan en desastres. Una reorientación del método de gestión de desastres que suponga la adopción de estrategias dinámicas de prevención representará una gran contribución para reducir la vulnerabilidad de las comunidades a ciclones, inundaciones, sequías y otros peligros similares. La planificación con suficiente antelación con vistas a mitigar los efectos desastrosos de los peligros permite a las autoridades responsables reducir los efectos negativos a un menor costo. Las medidas de preparación y mitigación desempeñan un papel decisivo para reducir los efectos de los desastres. Con todo, las medidas, de preparación y de mitigación deben estar basadas en información sólida. Ello requiere aumentar la precisión de los servicios de predicción y alerta temprana y contar con mayor tiempo de previsión, así como disponer de información a largo plazo que resulte útil para la evaluación de riesgos y para el diseño y aplicación de medidas de mitigación, tanto estructurales como de otro tipo. Debemos sacar el máximo partido del extenso y singular sistema de observaciones in situ y satelitales de la OMM, de la red de centros de predicción y alerta de la Organización, que dispone de algunas de las más poderosas supercomputadoras, y del extenso sistema de telecomunicaciones de la OMM que permite a todos los Servicios Meteorológicos Nacionales intercambiar datos y productos y garantizar la oportuna preparación y difusión de predicciones y alertas a corto, mediano y largo plazo. Por otra parte, los estudios sistemáticos de los fenómenos meteorológicos e hidrológicos y las observaciones relacionadas con ciclones, tormentas de gran intensidad, inundaciones, desprendimientos de tierras y flujos de lodo son elementos esenciales para poder tener una clara comprensión de los mecanismos y las causas de los peligros naturales, que permita reducir las posibilidades de que se conviertan en desastres. Para poder estar preparados y tomar medidas destinadas a hacer frente al riesgo planteado por los desastres es necesario conocer los riesgos que entrañan, las opciones que permitan mitigar los riesgos y los métodos para poner en práctica esas opciones. La alerta temprana de los desastres desempeña un papel de vital importancia en todas las actividades humanas, por lo que debe combinarse con una estrategia que permita reaccionar ante sus efectos adversos con el fin de mitigarlos. La gestión de los desastres es una cuestión técnica multidisciplinaria con dimensiones sociales, culturales y ambientales. Por consiguiente, la elaboración de estrategias de gestión de desastres no puede basarse solamente en datos técnicos y requiere contar también con una sólida base de conocimientos sociales y culturales. El Día Mundial del Agua 2004, cuyo lema es "El agua y los desastres" supone tanto un desafío como una oportunidad para todos los que tenemos que ver con la gestión de desastres y en particular para los expertos dedicados a la predicción de desastres naturales y la preparación de alertas tempranas en los Servicios Meteorológicos Nacionales y los Servicios Hidrológicos Nacionales. Aprovechemos esta oportunidad para entrar en contacto con los diversos participantes a través de los medios de difusión, las campañas de concienciación pública y la interacción comunitaria. Saquemos partido de esta oportunidad para desarrollar las estrategias de preparación y respuesta, aumentar la comprensión de la predicción meteorológica e hidrológica por parte de la población, y potenciar la capacidad de las comunidades con el fin de que aprecien y comprendan de manera sencilla las diversas facetas de la gestión de desastres. Aprovechando esta oportunidad, quisiera instar a gobiernos, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, universidades, medios de difusión y SMHN a que aúnen conocimientos y esfuerzos y a que estén "informados y preparados" con el fin de mitigar los efectos adversos de los peligros naturales y, en particular, los relacionados con el agua, en pro del desarrollo sostenible de todas las naciones.

Fuente: Centro de Información para Argentina y Uruguay (ONU)

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