NUESTRA REALIDAD EN EL USO DE FLUIDOS DE PERFORACIoN

29/09/2004
En Chile existe la percepción en ciertos grupos de que los pozos de agua perforados con fluidos de perforación entregan un menor caudal que los perforados con otros sistemas. Esto hace que se dé preferencia a métodos de perforación que no son los más adecuados e incluso que están absolutamente contraindicados para el terreno y las condiciones existentes. No hay nada más costoso que tratar de perforar un pozo con el método equivocado. Por ejemplo, hace algunos años, se intentó perforar con sistema Barber en un sector donde el terreno estaba compuesto principalmente de cenizas volcánicas, con el agravante de que existía agua surgente. Al entrar la ceniza volcánica en contacto con el agua del pozo, reacciona en forma similar a la arcilla, transformándose en un material muy plástico y aumentando su volumen por hidratación. Esto hizo que la tubería que se iba colocando al tiempo que se efectuaba la perforación quedara atrapada en muy pocos metros y obligara a efectuar una reducción de diámetro, llegando al absurdo de tenerse cinco o seis tuberías de distinto diámetro en 50 ó 60 metros de perforación. A pesar de que los pozos estaban planificados a un poco más de 100 metros, ninguno de ellos pudo ser terminado. En este caso, lo más indicado era perforar el pozo con un sistema rotatorio convencional con lodo pesado. Las ventajas de este método, en esta situación particular, son que el tricono como herramienta de corte permite perforar fácilmente material de sobrecarga en grandes diámetros con un mínimo de peso, lo que hace que la perforación sea rápida y eficiente, alcanzando normalmente promedios de 80 metros por turno. Por otro lado, la presión hidrostática que ejerce un lodo pesado, diseñado de tal forma que equipare la presión de surgencia del pozo, permite eliminar la surgencia durante la perforación. La incorporación de viscosificadores, inhibidores y detergentes en la concentración adecuada permite crear un fluido compatible con la formación. En otras palabras, el fluido elimina los efectos adversos que produce el agua al entrar en contacto con una zona hidrofílica, como lo es la ceniza volcánica. La eficiencia de un pozo nada tiene que ver con el método usado para su perforación. Un pozo perforado con un sistema rotatorio convencional es tan eficiente como uno perforado con percusión, sistema Barber o aire y martillo. El secreto radica en elegir el método más adecuado para el terreno específico en el que se perfore el pozo. En Chile se observan dos problemas recurrentes, que le significan al mandante y, muchas veces, a la empresa de sondajes grandes pérdidas económicas. 1) El primero es la mala elección del fluido de perforación, por cuanto se trabaja con productos que al mezclarse entre sí producen sellos permanentes en las zonas acuíferas. Si ha de usarse productos que creen sellos, éstos habrán de ser temporales y susceptibles de degradarse o dispersarse una vez que el pozo tenga instalados los revestimientos y rejillas. 2) El más importante de los procesos involucrados en la construcción de un pozo es su desarrollo, por cuanto es el que determina que éste produzca el máximo de agua. Paradójicamente, es también el más económico. El desarrollo consiste en restaurar el terreno a su estado original. Durante este proceso se retira el sello temporal que el fluido formó en las zonas productoras, para luego reacomodar y retirar los sólidos de menor diámetro que pasan a través de la apertura de la criba, dejando la zona productora con la permeabilidad que tenía originalmente. Al mezclar en un fluido bentonita y polímero, se obtiene un sello casi permanente o permanente, ya que el polímero encapsula las partículas de bentonita. En esta situación, al desarrollar el pozo encontramos paredes formadas por capa sobre capa de bentonita-polímero. Si bien cada uno puede ser degradado (polímero) o dispersado (bentonita) aisladamente, su superposición impide el contacto del agente oxidante que degrada el polímero pero que no afecta la bentonita, y del agente dispersante que actúa sobre la bentonita pero no sobre el polímero. También se ha observado el uso de aditivos de pérdida de circulación, e incluso de cemento, en las zonas productoras. Este mal uso de los aditivos ha contribuido a perpetuar la percepción de que los pozos perforados con fluidos son “malos”, descartándose por esta razón la perforación rotatoria convencional que a veces, como ya se ha dicho, es la mejor opción económica. Este es el segundo de los problemas recurrentes mencionados.
Fuente: aprchile.cl/

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