Lodos Entre la Disposicion Final y el uso Benefico

26/03/2002

La agenda de construcción de plantas de tratamiento de aguas servidas, que proyecta una cobertura del 98% de las ciudades del país el año 201 0, significará un mejoramiento significativo de la calidad de agua de muchos cursos fluviales con el consiguiente beneficio sanitario y agrícola.

Sin embargo, tras esta gran solución se esconde un nuevo problema ambiental, la generación de lodos (un 1 ó 2% del volumen de aguas servidas tratadas), que tiene un importante efecto sobre la gestión de las empresas sanitarias.

Ante este panorama, la Comisión Nacional del Medio Ambiente, CONAMA, desarrolló un reglamento, actualmente en la etapa de redacción final, para el tratamiento y disposición de los lodos no peligrosos, entendidos estos como la acumulación de sólidos, semisólidos o líquidos generados durante el tratamiento de aguas.

Pese a que el reglamento ya pasó la etapa de consulta pública y se realizaron una serie de modificaciones, se sigue discutiendo en torno del alcance de varias de sus disposiciones, por lo que el tema de los lodos fue uno de los centrales en el XIV Congreso de Aidis, realizado en Santiago a comienzos de octubre.

Ya la discusión del anteproyecto generó una serie de criticas, una de las más recurrentes centrada en que el documento tiene una base importante en la experiencia estadounidense y europea (de hecho, utiliza como fuentes principales para los criterios, valores y parámetros, el reglamento de los EEUU, USEPA 40 PART 503/1993 y el de la Directiva de la Comunidad Europea, Directiva 86/278/CEE), sin considerar las condiciones históricas de tratamiento y calidad de los lodos y suelos de nuestro país. Ello significaba copiar y adaptar de manera instrumental y pragmática las experiencias de otros países, sin ningún análisis del proceso, causas y escenarios.

Adriana Carrasco, académica dc 1a Universidad de Chile, afirma en su presentación "Uso de Biosólidos en Agricultura. Beneficios y Riesgos" que aunque existan 40 años de experiencia mundial en el uso agrícola de los lodos, "es necesario que Chile desarrolle su propia investigación al respecto".

Esta posición se ha visto reforzada por las pruebas que se han venido realizando en plantas de tratamiento recientemente construidas, como la planta Chillán de Essbio, o El Trebal, de Aguas Andinas.

Los beneficios

En materia de reglamento, los lodos pueden ser considerados básicamente de dos maneras: como un recurso para ser utilizado en agricultura o recuperación de suelos o como un residuo que debe ser dispuesto en rellenos sanitario o en un monorelleno.

La utilización benéfica de los lodos persigue, básicamente, aprovechar su potencial fertilizante y sus características físicas como elemento mejorador de suelos, lo cual lo convierte en una alternativa interesante frente a la mera acumulación de residuos sólidos. Los beneficios de la aplicación de lodos en la agricultura son variados, ya que mejoran la estructura del suelo, el drenaje, la porosidad, la retención de agua, el contenido de nutrientes y ayuda a prevenir la erosión, a la vez que favorece el desarrollo de las raíces, la nutrición de las plantas y su rendimiento.

Sin embargo, también existen riesgos asociados al uso de los lodos en agricultura. Para Adriana Carrasco "la aplicación de lodos a tierras de cultivo puede resultar en una acumulación de metales pesados como Zn, Cu, Ni y Cd en el suelo, los que, posteriormente, pueden ser absorbidos por las plantas".

Además, alerta sobre eventuales contaminaciones de aguas subterráneas, pues los lodos contienen N-N03 y nitrógeno orgánico, que al mineralizarse en cantidades superiores a las requeridas por el cultivo puede lixiviar a las napas subterráneas, contaminando así el agua de los pozos. Ello hace necesario conocer la cantidad de nitrógeno necesaria para el cultivo y evitar que éste sobrepase el nivel de la raíz.

Para el uso benéfico de lodos es importante conocer las propiedades del suelo en que se va a aplicar, ya que, entre otras razones, la solubilidad y biodisponibilidad de gran parte de los metales pesados aumenta cuando el pH disminuye.

Adriana Carrasco señaló también, en el Congreso Aidis, que el reglamento está basado en metales pesados, cuya incidencia no seria mayor en los lodos nacionales. Recomienda dirigir la atención, en forma complementaria, a compuestos orgánicos tóxicos, como compuestos halogenados y polifelinos dorados, que podrían constituir una amenaza cierta a la calidad de los lodos.

Con relación al contenido de vectores de atracción y patógenos en el lodo, el reglamento establece que sólo se podrá utilizar en la agricultura lodos estabilizados e higienizados, para lo que señala una diferenciación entre lodos de clase A y B. Los primeros aptos para uso agrícola sin restricciones por razones sanitarias, mientras que los segundos, limitados según tipo y localización de los suelos o cultivos

Las 15 toneladas

Otro aspecto del reglamento que ha sido ampliamente rebatido es el de las tasas máximas de disposición. Un estudio realizado por la Subgerencia de Medio Ambiente de Essbio S.A. sobre las potencialidades y restricciones en el uso de lodos provenientes de plantas de aguas servidas señala que, bajo determinadas condiciones, la tasa de aplicación en Estados Unidos puede alcanzar 184 ton/ha, la de Europa a 48 ton/ha, en tanto Chile establecerá, para uso en suelos agrícolas, una tasa máxima fija que sólo alcanza las 15 ton/ha, sin considerar las características específicas de los lodos.

El estudio concluye que "las potencialidades y restricciones para la aplicación del lodo son independientes de sus características particulares. Estrictamente, la posibilidad de aplicación no depende de su poder fertilizante ni de las fluctuaciones reales en el contenido de metales pesados. La tasa de 15 ton/ha aparece como un factor enteramente independiente de la calidad de los lodos y de la calidad del suelo, como también del tipo de cultivo".

Andrés López, ingeniero civil químico y sub. gerente de medio ambiente de Essbio señala que las 15 ton/ha fue establecido sin prever que "con la aplicación de esta restricción se estaba limitando la cantidad de lodos para uso benéfico. Con la concentración de metales en los lodos que hemos registrado en Essbio, que deben ser similares a los de muchas otras zonas del país, siempre vamos a estar muy por debajo de la norma, por lo que se podría admitir tasas más altas de aplicación". Además, agrega López, al momento de elaborar el reglamento en Chile no existía mayor conocimiento de las características de los lodos, por lo que sería importante incorporar nuevas recomendaciones en el texto final.

El reglamento también ha sido considerado demasiado exigente en cuanto al contenido de metales pesados, ya que sus límites son más restrictivos que las normas de Estados Unidos, Alemania, Suiza, Francia, España y de la Unión Europea.

Fuente: Revista

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