Dos de cada tres personas en el mundo sufrirán
carencias de agua en 2025, a menos que se tomen medidas
drásticas. Esas personas vivirán, además,
en el Sur en desarrollo.
Durante la década de 1990 el mundo padeció 143
sequías que afectaron a 185 millones de personas, sostiene
el informe publicado el día 22, en coincidencia con el
Día Mundial del Agua.
"El aumento de la población, el mal manejo del agua, el
uso indiscriminado de las reservas subterráneas y el
recalentamiento planetario se combinan para crear el espectro
de millones de personas, las más pobres del planeta,
ancladas en la pobreza debido a la falta de agua", advierte el
estudio.
De hecho, la crisis ya está en marcha. Dos tercios de las
ciudades chinas enfrentan graves carencias de agua. En India,
Nueva Delhi agotará sus reservas subterráneas para
2015, si continúa el consumo actual.
En Africa, en los últimos veinte años, el espejo
de agua del lago Chad se redujo de 18 mil kilómetros
cuadrados a sólo 3.900. A raíz de la
propagación de las sequías, casi veinte millones
de personas se enfrentan a la carencia de alimentos en el este africano.
"El consumo mundial de agua potable se multiplicó por
seis entre 1900 y 1995, más del doble de la tasa de
crecimiento de la población", dice el informe.
La población mundial se incrementará en tres mil
millones de personas en los próximos cincuenta años,
y la mayoría de ellas nacerán en los países
que ya experimentan falta de agua.
Para 2025, unos 25 países africanos estarán sometidos
a regímenes de racionamiento individual del agua, equivalentes
a 1.700 metros cúbicos de agua por persona y por año.
Kenia, Marruecos, Sudáfrica, India y Pakistán
tendrán niveles por debajo de los mil metros cúbicos
por persona y por año. Esos límites han sido catalogados
por la ONU como "catastróficos", sostiene el informe.
El gobierno británico recomendó reducir a la mitad
la proporción de población que no pueda acceder al
agua potable para 2015. Pero alcanzar ese objetivo exige que las
inversiones en agua se incrementen entre 300 mil y 600 mil millones
de dólares, advierte el informe de Tearfund.
Tres años continuos de sequía han dañado a
Pakistán, Irán e India. Pero la misma fue más
grave aún en Afganistán, donde provocó
desplazamientos masivas de población dentro del país
o hacia campos de refugiados en Pakistán.
En Irán la sequía afectó a 37 millones de
personas, la mitad de la población. Casi 60 por ciento de
los habitantes rurales podrían verse obligados a migrar a las ciudades.
En Eritrea más de 1,5 millones de personas fueron desplazadas
por la búsqueda de agua y escapando del conflicto armado que
padece ese país.
"En Etiopía, gran cantidad de la población depende
exlusivamente de la ayuda alimentaria para su supervivencia, pues
ha perdido su ganado y cultivos por la sequía", dice el informe.
Por otra parte, China sufre "devastadores cortes de agua que no
pueden ser endilgados a los imprevisibles cambios del clima".
El río Amarillo, uno de los más grandes del norte,
está casi siempre seco.
La crisis afecta a las ciudades chinas de manera sorprendente.
"Shanghai se hunde debido a la cantidad de agua subterránea
que se extrae de ella. En total, dos tercios de las ciudades chinas
padecen grave escasez de agua", según el informe.
El mal gobierno sería el culpable de esta situación.
Una buena administración puede superar la escasez natural de agua,
como ocurre en Irael y el sudeste de Gran Bretaña, donde
el gobierno "y la alta inversión" aseguran un buen suministro, agrega.
La merma del suministro en el mundo en desarrollo se agravará
por la creciente población. En Europa se prevé
que la población descenderá para 2025, aun cuando
no hay escasez de agua.
Las reservas subterráneas suministran la tercera parte
del agua dulce del mundo. El nivel de dichas reservas desciende
hasta un metro por año en partes de China, India, México y Yemen.
La agricultura utiliza 70 por ciento del agua dulce del mundo.
Esa proporción asciende a 90 por ciento en Africa y Asia, indica el informe.
El recalentamiento planetario acelera el problema. La década
de 1990 fue la más cálida desde que comenzó
a medirse la temperatura en 1860. A medida que las temperaturas suban,
las reservas de agua disminuirán porque se extenderán los
desiertos y el ritmo de evaporación.
El derretimiento de los hielos polares aumentará el agua
de los océanos y causará la penetración de
sal en las masas de agua fresca.
"Las inundaciones costeras se intensificarán, y las islas
del Pacífico podrían desaparecer del todo", advierte el informe.
La escasez puede provocar conflictos armados, "sobre todo entre
aquellos países que dependen del agua de ríos que
se originan fuera de sus fronteras", agrega.
Tearfund recomienda que para poder enfrentar la crisis el tema
del agua sea una prioridad en la agenda de la Cumbre Mundial
sobre Desarrollo Sustentable en 2002.
"La comunidad internacional debe redescubrir métodos
tradicionales de conservación del agua, además
de tecnologías nuevas, con la participación y
el conocimiento de las comunidades locales", exhorta el informe.
Los gobiernos deben redoblar sus esfuerzos para reducir las
emisiones de gases invernadero en cinco por ciento para 2012,
y la "inversión en el suministro de agua, el saneamiento
y los recursos acuíferos deben aumentarse drásticamente", afirma.
"Se debe reconocer el valor que tiene el agua al cobrársela
a la industria, la agricultura de gran escala y los sectores de
altos ingresos, pero se deben conceder subsidios a aquellos que
no puedan pagar el precio", recomienda Tearfund. |