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Elección
de Sistemas de Riego
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13 Junio de
2007 |
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Un sistema de riego está constituido por el conjunto
organizado de obras y artefactos cuyo funcionamiento, ordenadamente
relacionado, permite completar las necesidades de agua de los
cultivos, aportando una cantidad extra a la que cae con la lluvia.
A la hora de elegir un sistema u otro, deberemos tener en cuenta
criterios técnicos y económicos, sin ignorar también
factores humanos. De ahí, los numerosos factores que existen,
entre los cuales cabe destacar:
- La topografía del terreno y la forma de la parcela.
- Las características físicas del suelo.
- Tipo de cultivo.
- La disponibilidad de agua.
- Calidad del agua de riego.
- Coste de la instalación.
- Disponibilidad de mano de obra.
- El efecto sobre el medio ambiente.
Actualmente son tres los métodos utilizados para aplicar
el agua en el suelo: riego por superficie, riego por aspersión
y riego localizado. A su vez, dentro de cada uno de ellos existen
varios tipos de sistemas o variantes, cuya elección se
realizará teniendo en cuenta aspectos más particulares,
propios de la zona, el cultivo, costumbres, etc.
RIEGO POR SUPERFICIE
Es el método más antiguo y continúa siendo
el más extendido en el mundo. Especialmente en los últimos
años este método de riego ha evolucionado, tanto
para lograr una mejor adaptación a las diversas situaciones
(topografía, naturaleza de terreno, etc.) como por razones
debidas al progreso tecnológico. Sin embargo aún
se pueden encontrar numerosas variantes que van desde los procedimientos
más primitivos hasta sistemas muy sofisticados, orientados
a dominar cada vez más esta delicada técnica.
Este método de riego consiste en utilizar el propio suelo
como sistema de distribución dentro de la parcela, llevando
el agua desde la zona próxima al lugar de suministro, denominada
cabecera de parcela, hasta que alcance el lugar más lejano,
denominado cola de parcela, infiltrándose en el suelo a
medida que va avanzando a lo largo de éste.
Existen una serie de ventajas, inconvenientes e incluso limitaciones
asociadas a la peculiaridad de este método.
Al circular el agua por gravedad, discurriendo libremente, evitando
un sistema de tuberías y piezas especiales para distribuir
el agua a presión, supone un ahorro de energía,
siendo el método de riego menos costoso en instalación
y mantenimiento.
Dada la gran variedad de sistemas diferentes dentro de la aplicación
del agua por gravedad (por desbordamiento, por fajas, por surcos,
método californiano, a manta) el riego por superficie puede
aplicarse casi a la totalidad de los cultivos, tanto anuales como
leñosos, sembrados en línea (algodón, maíz,
etc.) ,en marco amplio (frutales) u ocupando la totalidad de la
superficie del suelo (alfalfa, por ejemplo).
En cuanto a las necesidades de mano de obra, la situación
no es la misma según se considere un sistema primitivo,
con parcelas minúsculas, de apenas unos centenares de metros
cuadrados o con una distribución del agua muy rudimentaria
o, por el contrario, un sistema evolucionado, como el que se emplea
para el riego por surcos de cultivos hortícolas muy rentables.
En este último caso, los trabajos de preparación
de las redes de transporte de agua, así como su conducción
y distribución en las parcelas (se puede decir que el regante
conduce el agua “a mano”), no solamente requiere mucha
mano de obra sino que, además, por la delicadeza de tales
operaciones, ésta tiene que ser cualificada.
Por otra parte este método es el que utiliza el agua de
forma menos eficiente. Aunque parece ser que los consumos de agua
con ese método solamente son excesivos cuando todos los
factores que lo producen, tanto pérdidas en las cabeceras,
como por precolación profunda, como por escorrentía
en las colas, se acumulan negativamente. Sin embargo se puede
adoptar medidas para disminuir estos consumos:
Para evitar infiltraciones en las regueras de distribución
en su cabecera, podemos seguir las siguientes medidas:
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1.-
Impermeabilizar las acequias y regueras de tierra, si bien,
en la práctica esta solución no es aplicable
por su alto coste y por los riesgos de deterioro que pueden
producir los instrumentos de cultivo en el extremo de la
parcela.
2.- Utilizar dispositivos de toma directa, tales como sifoncillos,
que no afecten a los lomos de las regueras de distribución.
3.- Instalar dispositivos modernos, que sustituyan al sistema
de acequias y regueras de tierra, como pueden ser mangueras
flexibles blandas “plastocanales”, con compuertecillas
o sin ellas, tuberías de aluminio con compuertecillas,
equipos de riego por cable, etc.
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4.-
Suministrar el agua desde una red enteramente enterrada,
como es el caso del denominado sistema “californiano,
y el del llamado riego “por cable” con tubería
subterránea.
Para evitar el exceso de consumo que se produce debido a
que, para lograr una infiltración suficiente en la
cola de la parcela, se debe prolongar el riego durante algún
tiempo después de que el agua llegue hasta el final,
lo cual origina pérdidas, tanto en su cabecera, por
exceso de riego, como en su cola, por escorrentía
hacia los desagües, podemos actuar de dos maneras:
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1.-
Utilizando caudales de riego variable: Es decir comenzar (fase
del primer humedecimiento) con un caudal inicial lo mayor posible
sin llegar al caudal erosivo, seguido al cabo de algunas horas
o incluso menos, según los casos, por un caudal de mantenimiento
de volumen menos (fase de infiltración).
2.- Nivelando bien la parcela: cuanto más irregular sea
su topografía tanto mayor habrá de ser el volumen
de agua aportado.
Además, existen en este método limitaciones mayores
que pueden conducir al rechazo, como puede ser la topografía
y la permeabilidad de los suelos. Se requieren terrenos llanos
o con pendientes suaves. También, como el suelo es el que
realiza el transporte y distribución del agua en la parcela,
este método no es aconsejable en suelos arenosos gruesos,
de muy alta permeabilidad, ni en los arcillosos pesados con tendencia
al agrietamiento.
RIEGO
POR ASPERSIÓN
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Con este método de riego el agua se aplica al suelo
en forma de lluvia utilizando unos dispositivos de emisión,
generando un chorro de agua pulverizada en forma de gotas.
El agua llega a estos emisores, denominados aspersores, a
través de una red de tuberías a una presión
determinada, por lo cual es necesario un sistema de bombeo
apropiado.
Las ventajas que presenta el riego por aspersión son:
1.- Permite regar terrenos ondulados o pocos uniformes sin
necesidad de una nivelación o preparación previa
del mismo. |
2.-
Puede ser utilizado en una gran variedad de suelos, incluso en
aquellos de textura arenosa que exigen riegos cortos y frecuentes.
3.- Se aprovecha más la superficie de cultivo al no destinar
parte del suelo a canales y acequias.
4.- Existe una mayor posibilidad de mecanización de los
cultivos, ya que se eliminan los propios del riego por superficie.
5.- Es el mejor método para realizar lavado de sales, ya
que tienden a desplazarse junto con el agua hasta capas más
profundas del suelo quedando fuera del alcance de las raíces.
6.- Podemos aplicar sustancias fertilizantes y algunos tratamientos
químicos junto con el agua de riego.
7.- Admite cierto grado de automatismo.
8.- Se adapta a la rotación de cultivos, siempre y cuando
el diseño de la red de distribución se realice para
el cultivo que tenga mayores necesidades de agua.
Los principales inconvenientes de este sistema son:
1.- Dependiendo del tipo de sistema que se implante puede hacer
falta una gran inversión inicial y de mantenimiento, además
del alto coste energético que supone el funcionamiento
de la instalación, al necesitar importantes sistemas de
bombeo para dotar a la red de tuberías de la presión
adecuada.
2.- El viento es un factor que puede dificultar el reparto uniforme
del agua, disminuyendo la uniformidad de aplicación y la
eficiencia del sistema de riego.
3.- Aumenta el riesgo de desarrollo de enfermedades al humedecerse
la parte aérea del cultivo.
4.- Algunos cultivos pueden sufrir quemaduras en las hojas dependiendo
de su sensibilidad y de la calidad del agua de riego, puesto que
al evaporarse las sales pueden quedar concentradas en exceso.
RIEGO LOCALIZADO
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M étodo consiste en la aplicación de agua sobre
la superficie del suelo o bajo éste, utilizando tuberías
a presión y emisores, de manera que solo se moja una
parte del suelo próxima a la planta.
Las ventajas que presenta el riego localizado son:
1.- PPermite un ahorro de agua importante, debido fundamentalmente
a la disminución de las pérdidas por transporte
y conducción, reducción de la evaporación
directa, ausencia de escorrentía y reducción
de la filtración profunda o precolación. |
2.-
Las aplicaciones frecuentes de pequeñas dosis parece que
se ajustan mejor a las necesidades de las plantas.
3- No es necesaria la nivelación de los terrenos, siendo
un método muy adecuado para cultivos en línea. Las
franjas de tierra seca facilitan el control de malas hierbas,
que se concentran en la zona humedecida, y otras labores de cultivo.
4.-Posibilita el uso de aguas y suelos con índices de salinidad
no aptos con otros sistemas de riego.
5.- Ofrece la posibilidad de aportar fertilizantes y otros productos
fitosanitarios, logrando una eficiencia de aplicación y
una mejor asimilación de los fertilizantes.
6.- Ahorro considerable en mano de obra.
7.- La uniformidad en el reparto de agua en este tipo de riego
depende del diseño hidráulico de la red y no de
las características del suelo ni de las condiciones climáticas
(especialmente el viento).
Por el contrario, presenta una serie de inconvenientes:
1.- La inversión inicial en este tipo de riego suele ser
elevada y su coste depende del cultivo, de la calidad del agua
de riego y su exigencia de filtrado, del equipo e filtrado, del
equipo de fertirriego, del grado de automatización de la
instalación, etc.
2.- Necesidad de diseño y montaje de las instalaciones
por personal altamente especializado.
3.- Los riegos frecuentes con dosis muy bajas producen una concentración
de raíces en la zona normalmente húmeda, lo que
hace que las plantas así regadas sean más sensibles
a cualquier fallo de distribución del agua (emplazamiento
de los emisores, falta de verticalidad de los microaspersores,
averías de la red, etc.), por lo que la concepción,
la ejecución y el funcionamiento de estas redes deben ser
particularmente cuidadosos.
4.- Precisa una mayor especialización por parte del agricultor.
5.- La posible obturación de orificios de desagüe
es un problema que precisa de un mantenimiento cuidadoso.
6.- No supone variaciones destacables en cuanto a producción
cuando el agua es de buena calidad, el clima moderado y el suelo
no es extremadamente ligero.
7.- No es adecuado para cultivos densos debido a su carácter
localizado, ni hace posible el control del clima en huertos.
Fuente: http://www.agroinformacion.com/
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