LAS BASES PARA GANAR

07/10/2003

El período 1994-2003 quedará marcado como aquel en que se asentó la institucionalidad ambiental en Chile y se asumió con seriedad la protección ambiental. El 14 de septiembre de 1992, el Congreso Nacional recibía un Mensaje del Presidente Patricio Aylwin que, en una de esas partes, señalaba: "La naturaleza de Chile -nuestra realidad ambiental- se encuentra hoy fuertemente presionada por las exigencias que plantea el desarrollo. Los esfuerzos de los chilenos para lograr el bienestar económico han comprometido seriamente la capacidad de nuestras riquezas naturales y del medio ambiente. Ello plantea un desafío: generar los medios necesarios para restablecer el equilibrio entre el hombre y su medio". De ese modo, el Primer Mandatario justificaba la presentación ante el Parlamento del proyecto de Ley sobre Bases del Medio Ambiente, que sería promulgada un año y medio después.

Todo un hito en verdad, porque de ahí en más, la historia ambiental de nuestro país comenzó a cambiar de manera definitiva, en favor del entorno natural y, por cierto, de la calidad de vida de todos los chilenos.

Así lo sostiene Pablo Daud, Jefe del Area de Operaciones de Conama y uno de los personajes que ha vivido bien de cerca la evolución ambiental del país: "En diez años de gestión ambiental pública y privada, ha habido un cambio radical y muy positivo que ha permitido mejorar mucho la calidad ambiental del país. Partimos haciéndonos cargo de los fenómenos de contaminación que afectaban más directamente la salud de las personas. Y en la actualidad se pueden constatar mejoras muy satisfactorias en áreas históricamente contaminadas, como las zonas mineras aledañas a Caletones, Paipote o Chuquicamata".

Daud destaca que estos procesos de descontaminación han ido de la mano con el crecimiento económico y social del país, lo cual demuestra la validez del modelo de desarrollo sustentable.

"Por ejemplo, en los últimos diez años el cobre proveniente de fundiciones ha duplicado su volumen, mientras que sus emisiones de SO2 se han reducido a la mitad. El otro caso emblemático es el de la contaminación atmosférica de Santiago, una ciudad que prácticamente ha duplicado su nivel de actividad y al mismo tiempo presenta una disminución del 50% en los niveles de concentración de material particulado respirable, el contaminante más complicado para la salud. Esta misma tendencia se advierte en el tratamiento de las aguas servidas y en el manejo de los residuos", acota el profesional.

Los Pilares Básicos

Un pilar fundamental para lograr estos avances ha sido el ordenamiento normativo e institucional alcanzado en estos años.

A principios de la década del '90, la carencia de una regulación ambiental efectiva y el desarrollo económico del país habían comprometido seriamente la capacidad de renovación y preservación de nuestros recursos naturales. Sobre ese escenario, el Gobierno de Aylwin asumió la tarea de sentar las bases para una gestión ambiental moderna y adecuada, poniendo como metas de corto plazo definir una política sobre medio ambiente y dotar al país de la legislación e institucionalidad necesarias para abordar estas materias en el marco del desarrollo sustentable.

De igual manera se hacía necesario enfrentar los problemas ambientales más urgentes y abrir el debate público acerca de ellos.

Así, en 1990 comenzó a funcionar la Comisión Nacional del Medio Ambiente, cuyo objetivo era definir la política nacional sobre estas materias y crear una Ley marco, y otra Comisión Especial para la Descontaminación de la Región Metropolitana, ahogada en esos años por el smog. También se fueron estableciendo planes de descontaminación para las áreas saturadas aledañas a las principales fundiciones estatales de cobre. A esa altura, los temas ambientales eran abordados por numerosas normativas que se aplicaban de manera sectorial y dispersa.

Con el surgimiento de la Ley 19.300 sobre Bases del Medio Ambiente, por primera vez estos asuntos se trataron desde una perspectiva integral. Entre sus principios básicos esta regulación contempla la prevención para evitar daños ambientales, el gradualismo en la aplicación de la regulación ambiental, la responsabilidad frente a los daños ambientales que se provoquen, la participación a través de la concurrencia de todos los afectados o interesados en la problemática, la eficiencia para que las medidas aplicadas por la autoridad tengan el menor costo posible y privilegien los instrumentos que permitan la mejor asignación de recursos en el sector público y en el privado.

Esta Ley marco formalizó la existencia de la Conama, sin derogar las competencias de los ministerios y servicios públicos en la materia, con lo cual se establece una institucionalidad de tipo transversal y de carácter coordinador en el tema ambiental.

Avance Normativo

Pablo Daud apunta: "La Ley de Bases es el punto de partida para el desarrollo de un conjunto de normativas que tenían por objetivo inicial ponerse al día en las reglas mínimas y básicas que el país necesitaba. Así, los primeros seis años de gestión estuvieron muy marcados por ese proceso".

En este contexto, el ingeniero destaca que en 1995 se establece en Chile una nueva forma de desarrollar las normas, con la aparición de dos reglamentos: uno que fija el procedimiento para dictar las normas de emisión y de calidad (DS Nº 93/95 Minsegpres), y otro que define el proceso para implementar los planes de descontaminación para abordar los desafíos más urgentes (DS Nº 94/95 Minsegpres).

El representante de Conama comenta: "Con estos reglamentos se acabó la lógica de que las normas ambientales tienen un origen sectorial, y se impuso el concepto de trabajo coordinado e interdisciplinario. Además, se incluyen dos elementos nuevos a considerar en la elaboración de la norma: los costos y beneficios sociales que significa implementarla y la participación ciudadana, lo que otorga mayor legitimidad a las regulaciones".

A partir de este enfoque y hasta diciembre de 2002, en el país se han desarrollado 38 normas nuevas para la protección de los distintos componentes ambientales. En este marco destaca lo realizado en materia de recursos hídricos, donde prácticamente toda la cadena del uso del agua está normada. "En estos años, además, hemos comenzado a regular aspectos que antes no se consideraban, como la contaminación acústica y la contaminación lumínica", acota Daud.

Cabe indicar, además, que siguiendo con las directrices trazadas a partir de 1990, en enero de 1998 se aprobó la Política Ambiental para el Desarrollo Sustentable, que presenta la política del Gobierno en esta materia.

El Impacto del SEIA

El año 1997 marca otro hito importante en la historia ambiental del país, al incorporar el aspecto preventivo a la gestión. Ese es el objetivo con que surge el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), al cual deben someterse todos los proyectos o actividades que pudieran afectar el medio ambiente en sus diversos componentes. "Este instrumento ha cambiado la forma de hacer las inversiones en Chile. El modo en que los proyectos se conciben hoy en día, incorporando la dimensión ambiental como un elemento inherente y una oportunidad para mejorar sus estándares, es algo que no existía a comienzos de los noventa", acota Daud.

Desde que se puso en marcha el SEIA de manera voluntaria (1992) hasta fines de septiembre de este año, se habían sometido a evaluación alreded

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