El viento es salvaje

04/10/2010

El poder del viento está de capa caída. Las tormentas han traído ruina y fortuna a la pequeña ciudad alemana de Husum. Un vendaval en el siglo 14 destruyó parte del pueblo. Sin embargo, también creó un puerto interior, permitiendo a los sobrevivientes construir un próspero mercado. Actualmente, la ciudad aún depende del clima. Turbinas eólicas se construyen en sus astilleros y cada dos años es anfitriona de la reunión más grande de compañías de energía eólica.

Hace dos años, los constructores de molinos de viento se estaban preocupando de su incapacidad para satisfacer el aumento en la demanda mundial. El año pasado, la industria instaló 37.500 megawatts de capacidad de generación energética, aumentando la base total instalada en casi un tercio. La capacidad instalada en China se dobló. La principal preocupación de las empresas "de viento" era la escasez de componentes.

El tifón de demanda ya pasó. Las instalaciones este año en Estados Unidos serán un poco menos de la mitad del año pasado. En Europa, la demanda por molinos de viento nuevos caería entre 14 y 15%. El único mercado que sigue creciendo, aunque lentamente, es China. Las empresas de viento enfrentan su primera recesión.

Lehman Brothers

La crisis crediticia no ayuda. Alrededor del 40% de los parques eólicos en Estados Unidos y Europa son construidos por pequeños operadores que financian sus proyectos a través de deudas. Lehman Brothers, cuyo colapso fue el disparo inicial del pánico global, era un gran financista de la energía eólica. "Lehman Brothers era como un motor para la industria", dice Peter Kruse, de Vestas, uno de los fabricantes más grandes de turbinas de viento, "y nunca más contestaron el teléfono".

Un estudio financiado por el gobierno alemán estimó que la deuda a diez años de los parques eólicos había caído en un 40%, mientras el costo de la deuda relativa a las tasas de interés de referencia se había más que triplicado en 2009.

La contracción del crédito se ha moderado en Estados Unidos, pero no tanto en Europa. Los agricultores de viento en España y Portugal consideran difícil tomar créditos porque temen que sus gobiernos puedan recortar o suprimir los subsidios.

Puede que la contracción del crédito se haya apaciguado, pero hay también dos remolinos persistentes que flotan en este mercado. El primero es que la recesión ha frenado el consumo eléctrico en Europa, ya sea cerrando plantas, algunas permanentemente, o bien motivando a las empresas a utilizar energía eficientemente. Todo esto facilitará que la mayoría de los países europeos alcancen sus metas de energía renovable hacia 2020.

Tanto Alemania como la mayoría de los países de Europa del Sur excederán sus metas si siguen construyendo molinos de viento al ritmo actual, por lo que analistas del HSBC predicen cortes en los subsidios a la energía limpia. Mientras tanto, en Estados Unidos una propuesta de fijación de límites máximos e intercambio de los derechos de emisión no llegó a puerto este año. Nuevas instalaciones de viento tenderán a permanecer más bajas que el año pasado por los siguientes cinco años, según los analistas del HSBC y Bernstein Research. Los bajos precios del gas natural también están socavando la situación de la energía eólica.

Grandes fabricantes

En medio de la oscuridad, sin embargo, hay cierto respiro para los fabricantes más grandes. Durante el boom de los últimos cinco años hubo una proliferación de pequeños fabricantes y una fragmentación del mercado. La participación de mercado de Vestas, por ejemplo, cayó de 28% en 2005 a 15% el año pasado. En estos tiempos difíciles, los compradores en Europa y Estados Unidos están poniendo órdenes mayoritariamente a las empresas más grandes porque es menos probable que vayan a la quiebra.

En uno o dos años más, sin duda se verán fusiones y adquisiciones. Algunos de los fabricantes más débiles morirán. La mortalidad no es nueva en otras industrias, no de hecho para las aves que meten las patas en las aspas en movimiento, pero en cambio llega como un shock a una industria que hasta ahora gozaba de un fuerte viento en sus velas.

Fuente: El Mercurio
       
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