Hacia un mercado transparente del agua I parte

25/10/2010

En el país están los que dicen que no ha funcionado y los que dicen que sí opera, aunque con deficiencias. Dos investigadores disiparon las tinieblas, cuantificando sus operaciones y desarrollaron un piloto de mercado electrónico en el Limarí.

Alejandro Pardo Todo hace prever que este será un año seco. Las lluvias no fueron suficientes para llenar buena parte los embalses que riegan el país. En realidad, el del agua es un tema que cada año se perfila como más complejo. No sólo porque el cambio climático está alterando la pluviometría -y Chile se abastece de aguas principalmente de lluvias y nieves-, sino porque la demanda por el recurso no deja de aumentar.

Desde hace ya un tiempo que se discute la necesidad de cambios en las normativas que ordenan el uso y las transacciones de las aguas en el país. Esto porque por un lado se considera que el agua está mal distribuida y, además, porque hay un gran número de derechos asignados que no están en uso. A ello se agrega que cada vez hay mayor demanda por agua de parte de empresas no agrícolas -especialmente mineras-, lo que haría que se esté distorsionando el mercado, ya que se estarían pagando valores muy por encima de los normales. La consecuencia es que está saliendo del sistema de riego un volumen importante del recurso y están quedando tierras con menor o nula disponibilidad, como ocurre en zonas de la IV Región.

Pero con los montos de dinero que se están transando, la situación se vuelve muy compleja. De hecho, por estos días se ven anuncios de subastas de derechos de agua en zonas de la Región Metropolitana que llegan a los $3.850.000 el litro/segundo.

Entonces, hay un mercado funcionando, pero con poca información disponible y que requiere de forma urgente transparencia para que se pague lo que corresponde por el recurso y el acceso a él sea equitativo.

Un primer paso para cambiar esta situación lo dieron dos investigadores que cuantificaron las transacciones y desarrollaron un piloto de mercado electrónico en el Limarí.

Danza de millones

De acuerdo con el estudio realizado por los profesores Óscar Cristi, de la Universidad del Desarrollo, y Óscar Melo, de la Universidad Católica de Chile, que buscaban ver qué tan efectivamente funciona el mercado del agua en Chile, entre los años 2005 y 2008 el monto transado por compraventa de derechos de agua fue de 109,5 millones de UF, y el número de transacciones fue de 22.338.

Con el apoyo de la Dirección General de Aguas, DGA, Innova Corfo y las universidades Católica y Del Desarrollo, Cristi y Melo encabezan un equipo de investigadores que se propuso determinar si ha existido un mercado del agua o no en el país y contrastar la opinión del investigador estadounidense Carl Bauer, quien ha escrito varios papers y libros sobre el agua en Chile. Bauer ha afirmado que el mercado puede ser una herramienta sumamente útil en el caso del agua en Chile, pero que hasta el momento no ha operado.

Melo y Cristi llegaron a la conclusión de que el mercado está vivo y que es enorme. No obstante, también quedaron en evidencia las múltiples fallas en su operatividad, las cuales es urgente subsanar.

Por ejemplo, para llegar a esas cifras de transacciones tuvieron que aplicar una serie de filtros.

Con la reforma del Código de Aguas de 2005, los Conservadores de Bienes Raíces tienen la obligación de informar a la DGA todos los registros de derechos de agua. Ante la necesidad de contar con datos certeros, Cristi y Melo filtraron la información dejando sólo las transacciones de agua pura, excluyendo por ejemplo aquellas donde se transaba junto a otros bienes, como una superficie de tierra. Y no aceptaron ningún valor que superara un techo: la transacción de la minera Zaldívar a la minera Escondida, la más cara de la historia (US$ 135.000.000 por 630,9 lt/seg de agua subterránea el año 2000, lo que da un valor de 7.850 UF lt/seg).

Así llegaron a cuantificar las 22 mil transacciones por un valor de 109 millones de UF durante el período 2005-2008. Pero reconocen que es sólo una submuestra de un universo que en rigor aún es desconocido.

Está claro entonces que el mercado adolece de serios problemas de información. Y sin datos concretos es difícil transparentar este mercado y, por lo mismo, ordenarlo y evitar las especulaciones o concentración del recurso en pocas manos.

Matías Desmadryl, director de la DGA, plantea que en el futuro se ven algunos pasos para avanzar en ese camino. "La meta es producir información pública de fácil acceso para conocer los precios y transacciones del agua, así como identificar rápidamente a los propietarios de derechos de aguas. Se espera que con este sistema los costos de transacción sean menores, ya que habrá más y mejor información disponible".

Desde septiembre que la DGA está trabajando con el Banco Mundial en la elaboración de un diagnóstico sobre la institucionalidad, mercado, legislación, y protección del medio ambiente.

"El objeto es darle más dinamismo al sistema, mejorar la gestión y la administración de los recursos hídricos, y asegurar su sustentabilidad", dice Desmadryl.

El modelo chileno

En Chile la distribución de las aguas se hace en base al Código de Aguas, el que distribuye los recursos no por prioridades de uso, sino por quien tenga los derechos. Y como éstos se transan comercialmente los grandes con más recursos están dispuestos a pagar por los derechos y a comprar incluso más de los que eventualmente necesitarán, aun cuando los dejen sin usar. Se produce así un movimiento poco claro de los derechos de agua y especulación en los precios.

Fuente: El Mercurio

Fuente: El Mercurio
       
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