La Privatizacion del Agua y el Banco Mundial

01/09/2004

El Banco Mundial, ha defendido permanentemente la tesis que la forma de aumentar la disponibilidad de agua, es tratándola como un producto más del suelo y del subsuelo, que como el cobre, el oro y el petróleo, debe ser explorado y desarrollado por capitales privados que tengan el aliciente de la ganancia para animarse a invertir. En un spot publicitario que se pasa por el cable, el Banco Mundial toma el rostro y la voz de algunos niños y niñas, que inocentemente anuncian que el sueño de dicha institución es un mundo sin pobreza. Pero cuando están despiertos, los del Banco Mundial, que son siempre mucho mayores y recorridos que los de la propaganda, promueven las privatizaciones, a lo largo y ancho del mundo.

Otro sueño propagandístico del Banco Mundial es que todos los habitantes de la Tierra logren acceso al agua limpia, para mejorar su calidad de vida. Pero cuando están despiertos, los del Banco Mundial están más preocupado en las transnacionales que van a comprar en las subastas de los servicios nacionales de agua, que en ayudar a cambiar el desbalance mundial en la distribución de este vital recurso e impulsar políticas públicas y participaciones del sector privado para llegar a los que no son atendidos.

Actualmente un habitante del sur consume un promedio de 20 litros de agua por día. Un estadounidense supera los 600 litros. A la velocidad actual de consumo se llegará al final de los próximos 20 años con más de 3 mil millones de seres humanos sin acceso al agua potable. Y con una perspectiva de conflicto global por el control de las fuentes de abastecimiento, que podría ser la guerra más pavorosa que se haya conocido.

Todo esto podría evitarse de dos maneras: (a) reduciendo el sobre consumo del norte a un nivel razonable, lo que permitiría desacelerar la tendencia de agotamiento de las reservas y compartir mejor con los pobres del sur; (b) ampliando nuevas fuentes de agua para su uso planificado, evitando su depredación. ¿Qué hace y qué propone el Banco Mundial, que concentra un enorme capital para créditos y donaciones aportado globalmente, y que tiene un indiscutible poder de convencimiento sobre los gobiernos que saben que cualquier pelea con ellos equivale a chocar con la banca y las inversiones internacionales, ante este escenario de desastre que se anuncia en el horizonte? Promueve las privatizaciones.

El Banco Mundial, ha defendido permanentemente la tesis que la forma de aumentar la disponibilidad de agua, es tratándola como un producto más del suelo y del subsuelo, que como el cobre, el oro y el petróleo, debe ser explorado y desarrollado por capitales privados que tengan el aliciente de la ganancia para animarse a invertir.

Pero, como la condición para que el capital invierta en explotaciones nuevas es que no tenga obstáculos para apropiarse también de las viejas, el Banco Mundial también defiende la privatización de las empresas de servicio de agua en operaciones. Al final, por cierto, este termina siendo el tema clave y no las inversiones nuevas. En términos de capital los plazos no están dictados por la velocidad en que las poblaciones pueden quedarse sin bebida, sino en el que pueden hacer las mayores ganancias, por el más largo tiempo y con el menor costo de inversión y riesgo de capital posible.

Por eso hablamos de la necesidad de tener más agua y se contesta que hay que vender las empresas de agua, como si una cosa tuviera que ver con la otra. Como si alguna de las experiencias de privatización de servicios públicos, el objetivo de los compradores hubiese sido llevar el servicio al que le falta, si tienen tanto techo para explotar a los que ya están conectados.

El Banco Mundial, sin embargo, tiene su propia respuesta. La privatización conduce a llevar a nivel real el precio de venta del agua a los usuarios finales.

¿Cuál es el precio real? No el que cuesta extraerlo y distribuirlo. Sino el que el mercado esté dispuesto y en condiciones de pagar en un escenario de creciente escasez, de incapacidad de reemplazar por un sustituto y de oferta monopólica. El Banco Mundial además dice que en el largo plazo funcionará un mercado mundial del agua, tal y cual hay con el petróleo. Así que el precio real será, todo lo anterior, pero bajo condiciones de competencia en la demanda:

- mucho mayor consumo en el norte con poder adquisitivo mucho más alto que en el sur ¿cuál puede ser el resultado?

En el futuro, para que una empresa o una familia de Estados Unidos, Europa o Japón puedan seguir consumiendo los volúmenes de agua que hoy mantienen, van a tener que pagar por ello. Muy bien. Pero eso hará que los precios del mercado sean prohibitivos para una parte muy grande de la población del mundo. Les repartirán seguramente bolsas cada cierto tiempo con agua racionada. El sueño del Banco Mundial se estará pareciendo entonces a una pesadilla.

Por todo ello, además, no hay como tomar en serio la fórmula que usan los gobiernos de países como el nuestro para justificar la privatización y el sometimiento al Banco Mundial:

- como no hay dinero en la caja fiscal que prioriza el pago de la deuda externa y la compra de armamento a los países del norte, la opción que queda es privatizar. Si hay un millón de personas sin agua en Lima y más del doble en el resto del país, sólo cabe pedirle al capital privado que ponga la plata y santa solución.

Fuente: ecoportal.net/
       
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