Contaminación por olores

01/08/2014
Nuevas legislaciones en la materia harán más estrictas las acciones en cuanto al control de olores industriales. Los alcances de un buen manejo preventivo, además de responder a la ley, permitirán un normal funcionamiento de la producción.

Impacto en la opinión pública nacional causaron los diversos casos de contaminación por olores provocados por grandes empresas, los cuales ganaron visibilidad gracias a la organización de la ciudadanía y la inmediatez de las redes sociales. Gracias a estas, podemos enterarnos de diversos problemas locales, los que si son mal manejados, pueden derivar en inconvenientes mayores con consecuencias incalculables, especialmente, si encuentran eco en los medios de comunicación.

Debido a esto, es necesario trabajar en el manejo de quejas por olores molestos, poniendo énfasis en la búsqueda de soluciones de contención y enfrentando el problema con un discurso proactivo, lo cual permitirá encontrar el camino adecuado para terminar con la molestia generada.

Antes de enfrentarnos a una crisis, la prevención es el enfoque preferido para minimizar el impacto odorante, pero si lo anterior no ha sido considerado, se recomienda buscar soluciones desde el primer momento, planificando las medidas a tomar en el corto, mediano y largo plazo. Junto a esto, se recomienda trabajar en la comunicación efectiva con la comunidad afectada, ya que esto permitirá mantener una buena relación entre las empresas y los vecinos cercanos.

Si de prevenir se trata, la combinación de tecnologías de control y buenas prácticas de operación, permiten una correcta gestión en el tratamiento de emisiones odorantes. Esto se logra implementando un Plan Maestro de Control de Olores, el cual involucra el diagnóstico y gestión de los mismos, mediante la identificación de todas las fuentes odorantes del proceso productivo, y la cuantificación de estas. Además, es necesario conocer el nivel de intensidad y ofensividad de las emisiones, lo que permite asegurar una línea técnica base para definir los ajustes posteriores, junto a los procedimientos de mejora operacional y las soluciones adecuadas para minimizar la contaminación.

En base a esto, es posible construir un sistema de control, el cual considera las variables topográficas y meteorológicas del lugar, además de la altura y ubicación de las fuentes emisoras. De este modo, es posible determinar el área donde se perciben las emisiones mediante modelos de simulación.

Es así como distintas industrias pueden estimar la reducción necesaria de sus emisiones para no alcanzar a comunidades cercanas y definir, posteriormente, las tecnologías requeridas para conseguir este objetivo.

Próxima Regulación

La próxima Normativa de Olores, impulsada por el Ministerio del Medio Ambiente, entrará en vigencia el año 2017. Si la postura empresarial asume como un período distante el tiempo que resta para la entrada en vigencia de esta, puede caer en un error estratégico, ya que la identificación de las variables necesarias para definir la tecnología, el plan de inversiones, el diseño, la compra, la implementación y la puesta en marcha de las soluciones para el control de olor, requieren de un período extenso de tiempo, lo que permite asegurar su eficacia.

La Normativa tiene como objetivo principal determinar los niveles de exposición máximos a los que puede enfrentarse una comunidad durante determinados períodos de tiempo. Asimismo, estipula como "molestia por olores", toda aquella emisión que supere los niveles de olor permitidos en el ambiente, en tiempos definidos.

Actualmente, existe la tecnología y la metodología necesarias para medir los olores y establecer el potencial de molestia de estos, lo que permite considerar parámetros objetivos, como concentración, intensidad, ofensividad y "tono hedónico" de los mismos, lo que se relaciona estrechamente con el potencial de molestia que pudieran tener las emisiones de una determinada industria.

En el aspecto técnico, la Normativa apunta a crear un sistema que establezca la estandarización en la medición de olores, junto a protocolos para la fiscalización de estos. También busca crear y establecer canales de comunicación entre las industrias y las comunidades vecinas.

Pensando en la puesta en marcha de esta, el Ministerio del Medio Ambiente ha identificado 12 probables sectores industriales que podrían ser regulados. Entre estos, se mencionan la industria y rellenos sanitarios, la industria porcina y avícola; la industria de la celulosa, la industria pesquera y las refinerías de petróleo.

Todo lo anterior, debe ser considerado si quieren evitarse nuevas crisis por contaminación odorante, lo que permitirá, a su vez, prevenir la exposición de las comunidades y los sectores vecinos a las industrias.

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