Desinfeccion sin quimicos con luz ultraVioleta

11/03/2002

Las estrictas normas de control biológico a las que deben apegarse las fabricantes y la creciente preocupación del público por cuestiones de salud, han provocado el retiro de los medios tradicionales de desinfección química. La tecnología de la desinfección UV ha surgido como la opción del futuro más conveniente para la ecología. La Radiación Ultravioleta o "Luz UV", como se le conoce común-mente, es una tecnología comprobada que se utiliza para resolver los problemas microbiológicos del agua. Esta tecnología es aplicable a todas las corrientes acuíferas, siempre que el agua a tratar pueda ser penetrada por luz. Prácticamente en todas las aplicaciones de tratamiento de agua se puede incorporar la luz ultravioleta como medio de desinfección y control microbiano. Dicho en forma sencilla, la luz ultravioleta es una fuente de energía que tiene la capacidad para penetrar la pared celular de un microorganismo vivo, modificando la estructura del ADN (ácido desoxirribonucléico) y evitando con ello su reproducción. Una célula que no se puede re-producir se considera muerta. Esta singular fuente de energía se denomina luz de longitud de onda germicida. Los microorganismos que se encuentran en el agua con mayor frecuencia presentan una amplia variedad de estructuras celulares, y para su identificación se agrupan en bacterias, virus, protozoarios, hongos, algas, fermentos y moho. Debido a la estructura individual de las células, los niveles de energía necesaria para una acción germicida destructiva pueden variar. Las cifras de dosificación son el producto de multiplicar la intensidad de la luz por el tiempo de exposición, como se muestra en la ecuación que sigue:

DOSIS= Intensidad(m¡cro Wats) x Arealcm2

x Tiempo (Segundos) DOSIS = uWsegIcm2

u = micro

APLICACIÓN DE LA LUZ UV Para el tratamiento UV, el diseñador del sistema de tratamiento de agua, normalmente no se tiene que preocupar del cálculo de la dosis requerida. Esto lo determina el fabricante del equipo UV en el diseño de su equipo. Los niveles de dosificación los establece el fabricante para las diversas velocidades de flujo y calidad de agua. Las únicas variables de dimensionamiento en que se debe interesar el diseñador del sistema, tienen que ver con la velocidad del flujo y la calidad de transmisión lumínica del agua. La calidad de la transmisión generalmente se indica como Coeficiente de Absorción. A menos que el agua tenga un alto contenido de sólidos en suspensión, como puede ser el caso de una corriente de agua de desperdicio, la decisión real del dimensionamiento generalmente se reduce a tan sólo velocidad de flujo, con un margen de seguridad incorporado para proporcionar suficiente poder de exterminación aun en los casos de microorganismos muy resistentes. La dosis de margen de seguridad, o requerimiento mínimo, más comúnmente recomendada por la mayoría de los fabricantes, es generalmente de 30,000 mWseglcm2. Es interesante observar que el Servicio de Salud Pública de los EE.UU. sólo requiere 16,000 mwseglcm2 para aplicaciones de agua potable.

CONSIDERACIONES PREVIAS AL TRATAMIENTO El diseñador del sistema debe estar consciente de los factores que afectan la efectividad de la luz UV y, por ende, incorporar en el diseño los equipos necesarios previos al tratamiento. Los sólidos en suspensión pueden provocar bloqueo y dispersión de los rayos luminosos, reduciendo, por lo tanto, la dosificación y hasta proporcionando un efecto de sombrilla para que los microbios pasen a través de la unidad de desinfección. La dureza del agua generada por el calcio y el magnesio permite la formación de escamas en el cuarzo protector de la lámpara. Esta acumulación de escamas rígidas no permitirá a la energía lumínica llegar al agua. El hierro y el manganeso pueden manchar el cuarzo protector de la lámpara. Esta mancha impide la emisión de energía lumínica. · La temperatura de la corriente que está siendo tratada es importante. Las lámparas UV funcionan a mayor eficacia cuando la temperatura de la corriente está entre 140 y 490C.

MÉTODOS TRADICIONALES En el campo de la desinfección, tradicionalmente la competencia para la aplicación de luz UV son el cloro y el ozono. Tanto el ozono como el cloro, al incorporarlos a una corriente de agua, producen propiedades germicidas que destruyen químicamente a los microorganismos. La desinfección por ozono es el resultado de la desintegración de la pared celular del microbio debido a la oxidación, mientras que el cloro se difunde por la pared celular y destruye el grupo de enzimas. Ambos métodos provocan la muerte del microorganismo, debido al ataque del agente químico ya la descomposición. En la Tabla se proporciona una comparación de los tres métodos.

VENTAJAS DE LA LUZ UV Las ventajas reconocidas de la luz UV son: No altera el color, olor, acidez ni sabor de la corriente tratada. Es ecológicamente inerte; no implica almacenaje ni manipuleo de sustancias químicas. Proceso en línea. Acción inmediata, no requiere de tiempo de retención. No requiere de aditivos químicos. Es compatible con las membranas de ósmosis inversa y las enzimas de intercambio iónico. Costo de operación muy bajo.

VARIEDAD DE LAS INSTALACIONES La tecnología de la luz UV se usa en una variedad de aplicaciones. Entre las aplicaciones más comunes se encuentran: empacadoras de alimentos, cervecerías, embotellado-ras, cosméticos, hospitales, asilos, criaderos de piscicultura, laboratorios, agua potable, torres de enfriamiento, elaboración de productos farmacéuticos, y en el lavado de micro-chips para electrónica durante los procesos de fabricación. Todas estas aplicaciones tiene algo en común; la tecnología de la luz UV se utiliza para desinfectar el agua, libre de agentes químicos. En resumen, la necesidad de des-infección de agua sin el uso de sustancia químicas puede encontrarse en todo tipo de áreas de tratamiento de agua, ya sea en aplicaciones residenciales, comerciales, institucionales o industriales. La utilización de la luz UV no es la fórmula mágica contra la contaminación microbiana, ni tampoco sustituye los métodos tradicionales de limpieza y saneamiento. Sin embargo, ha de-mostrado ser una herramienta utilizada con éxito durante más de 50 años en miles de distintas instalaciones. El proceso físico, en lugar de químico, de la luz UV se convierte en un componente ideal, de fácil mantenimiento, bajo costo de operación y seguridad para los usuarios.

Fuente: Revista
       

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