Lechos de secado

Los lechos, eras o canchas de secado son el método de deshidratación de lodo más empleado. Los lechos de secado se suelen utilizar, normalmente, para la deshidratación de lodos digeridos. Una vez seco, el lodo se retira y se evacúa a vertederos controlados o se utiliza como acondicionador de suelos. Las principales ventajas son su bajo costo, el escaso mantenimiento que precisan, y el elevado contenido en sólidos del producto final. Se utilizan cuatro tipos de canchas de secado: (1) convencionales de arena; (2) pavimentadas; (3) de medio artificial, y (4) por vacío. Se suelen utilizar en comunidades de pequeñas dimensiones y población de tamaño medio, aunque se han dado casos en los que se han empleado en instalaciones más grandes. Para la deshidratación del lodo en ciudades con poblaciones superiores a los 20.000 habitantes se deben considerar otras alternativas. En municipios grandes, el costo de inversión inicial, el costo de remoción del lodo y de la reposición de la arena, y la gran superficie de terreno necesaria, hacen prohibitivo el uso de lechos de secado. En una cancha de secado convencional de arena, el lodo se extiende sobre la misma, formando una capa de 200 a 300 mm de espesor y se deja secar. El lodo se deshidrata por drenaje a través de la masa de lodo y de arena, y por evaporación desde la superficie expuesta al aire. La mayor parte del agua se extrae por drenaje, razón por la cual es fundamental disponer de un sistema de drenaje adecuado. Las canchas de secado están equipadas con tuberías de drenaje lateral (tuberías de gres con las juntas abiertas, o tuberías de plástico perforadas), dispuestas con pendientes mínimas del 1 amp; separadas entre 2,5 y 6 m. Estos conductos deben colocarse adecuadamente y cubrirse con grava gruesa o piedra machacada. El lecho de arena debe tener un espesor de 200 a 300 mm, con un cierto espesor adicional para compensar las pérdidas que se puedan producir durante las operaciones de limpieza. Los lechos de arena de mayores espesores ralentizan el proceso de drenaje. La arena no debe tener un coeficiente de uniformidad superior a 4,0 y debe tener un tamaño efectivo de grano comprendido entre 0,3 y 0,75 mm.La superficie de secado se divide en canchas individuales de aproximadamente 6 m de ancho por 30 m de longitud, o de dimensiones tales que el ciclo de carga normal permita el llenado de una o dos de ellas. Las separaciones interiores suelen consistir en dos o tres tablones creosotados, y están colocadas una encima de la otra, hasta una altura de 380 a 460 mm, apoyadas en las ranuras de unos postes de hormigón prefabricados. Las paredes perimetrales pueden ser de igual construcción, o bien ser terraplenes de tierra en el caso de canchas descubiertas, pero convendrá que los muros de la cimentación sean de hormigón caso de que las canchas sean cubiertas. Las tuberías de conducción del lodo a las canchas deben estar diseñadas para una velocidad de, por lo menos, 0,75 m/s. Normalmente, se utilizan tuberías de fundición o de plástico. Se deben tomar medidas para permitir la limpieza de las conducciones y, caso de ser necesario, para evitar que se hielen en climas fríos. Para desviar el caudal de fango hacia la cancha elegida, es necesario disponer de arquetas de distribución. Enfrente de las salidas del lodo se colocan unas placas deflectoras para favorecer la distribución de aquél sobre la superficie de secado, y para evitar las salpicaduras y la erosión de la arena. El lodo se puede extraer de las canchas después de que se haya secado y drenado suficientemente para ser paleable. El lodo seco posee una textura gruesa y agrietada y es de color negro o marrón oscuro. El contenido de humedad, después de 10 a 15 días en condiciones favorables, es del orden del 60%. La extracción del lodo se realiza manualmente con palas, carretillas o camiones, o mediante una pala rascadora o cargador frontal. Para facilitar esta operación, es necesario adoptar las medidas adecuadas para permitir el desplazamiento de los camiones a lo largo de las eras. Las canchas descubiertas se suelen utilizar en los casos en los que se dispone de una superficie adecuada y suficientemente aislada como para evitar las quejas provocadas por la generación ocasional de olores. Las canchas de secado descubiertas deben ubicarse en emplazamientos que disten un mínimo de 100 m de edificios y urbanizaciones..a2pb{position:absolute;clip:rect(460px,auto,auto,450px);}what do you do when cialis doesnt work

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