El cadmio presente en los fertilizantes derivados del lodo puede ser absorbido por las cosechas; de ser ingerido en cantidad suficiente, el metal puede producir un trastorno diarreico agudo, así como lesiones en el hígado y los riñones.
El cadmio se remueve más eficientemente por precipitación del hidróxido a pH entre 9 y 12. La precipitación es también posible como carbonato de cadmio a pH 10. La cal dará un precipitado de mayor capacidad de sedimentación.