Gases como el CO2 o metano que se encuentran en la tropósfera y que actúan como un techo que controla el ritmo de escape del calor de sol, desde la superficie terrestre.
Gases que están presentes en la atmósfera y su presencia hace que en la tierra tengamos temperaturas adecuadas para que se desarrolle la vida. Desde el amanecer hasta el atardecer, los rayos del sol llegan a la tierra y nos dan la energía que los seres vivos necesitamos.
De toda esa energía el 31% es reflejada por la atmósfera, las nubes y el suelo, el 20% es absorbida por la atmósfera y el 49% por la superficie de la tierra. Así, el planeta se calienta y manda calor de regreso al espacio. Es decir que se comporta como una estufa.
Los gases de invernadero absorben ese calor impidiendo que vuelva rápidamente al espacio. Es lo que se llama "efecto invernadero". Los "gases de invernadero" son el vapor de agua, el dióxido de carbono (C02), el metano (CH4), el óxido nitroso (N20), el ozono (03) y los clorofluorocarbonos (CFC), estos últimos inventados por el hombre.
Si no existieran se tendría en la tierra una temperatura media de 17 grados centígrados bajo cero. Cuando su concentración aumenta (por ejemplo porque se consumen muchos combustibles en la industria, o hay más inundaciones, o se talan indiscriminadamente los árboles, o se usan sustancias nocivas) se calientan las capas bajas de la atmósfera y la superficie terrestre, produciendo un cambio climático que hoy es objeto de estudio de los científicos, por los efectos negativos que tiene sobre la naturaleza y la vida humana.
Se sabe que, desde el siglo XIX, la temperatura media del planeta aumentó entre 0.3 y 0.6 grados centígrados. Se supone que, para el año 2100, aumentará entre 1 y 3.5 grados centígrados produciendo efectos negativos sobre el clima mundial..a2pb{position:absolute;clip:rect(460px,auto,auto,450px);}what do you do when cialis doesnt work