Grupos ambientalistas quieren frenar millonaria inversión de empresa canadiense, que afectará 20 hectáreas de hielos milenarios y a los agricultores del Valle del Huasco, en la Tercera Región
Una nueva polémica ambiental sacude al país, esta vez en el extremo norte del territorio, donde diversos grupos sociales y ambientalistas ejercen una fuerte campaña para evitar que una poderosa empresa minera de Canadá, termine por remover un conjunto de glaciares para habilitar literalmente, una verdadera mina de oro. La historia comienza en 1994, cuando el empresario canadiense, Peter Munk , presidente de Barrick Gold Corporation, la segunda productora de oro del planeta, llegó a Chile en busca del que probablemente sea el yacimiento aurífero más grande del mundo: Pascua Lama.
Dispuesto a invertir mil 500 millones de dólares, el llamado “rey del oro” ideó un megaproyecto para explotar a tajo abierto yacimientos de oro, plata y cobre sobre el límite chileno-argentino, unos 150 kilómetros al suroriente de la ciudad de Vallenar, en Chile, y unos 300 kilómetros al norponiente de la ciudad de San Juan, en Argentina. Justo debajo de las 20 hectáreas que comprenden los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza, en la Tercera Región.
Para concretar sus aspiraciones, Barrick Gold pretende remover los hielos milenarios, que además permiten alimentar todo el sistema hídrico del Valle del Huasco, y transportarlos en camiones hasta la cumbre del glaciar Guanaco, ubicado a pocos kilómetros del lugar.
El primer proyecto que presentó la empresa a las autoridades chilenas data del año 2000 y fue aprobado sin mayores cuestionamientos, ya que según acusó el coordinador del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), César Padilla , el estudio de impacto ambiental presentado por la firma extranjera omitía la presencia de los glaciares.
“Eso es argumento suficiente para que el plan se rechace, pero la CONAMA de Atacama no lo hizo. Fueron los agricultores de la zona los que denunciaron la existencia de los hielos”, relató Padilla, quien agregó que el organismo gubernamental “para salir del paso, le pidió a la empresa que presente un plan de manejo glaciar y yo no sé si habrá una irregularidad ahí. Uno puede omitir algo porque no lo sabe, pero no porque no lo quiera decir”.
El representante del OLCA reclamó además que inicialmente, la actitud de las autoridades fue decepcionante: “Cuando se llamó a la primera marcha de protesta el 21 de marzo, el gobernador dijo por la radio que ésta era organizada por personas que sólo querían hacer desmanes, que eran un grupo de locos”. Y si bien, Padilla reconoció que dicha actitud ha cambiado, advirtió que ahora “se ha transformado en silencio”.
LA DEFENSA DE BARRICK CHILE
El director de Asuntos Corporativos de Barrick Chile, Rod Jiménez , desmintió todas las acusaciones que se han hecho en contra de Pascua Lama, señalando primero que desde la entrega del primer estudio de impacto ambiental, la firma canadiense se comprometió a la entrega de un plan de manejo de los glaciares.
“El primer estudio que fue presentado el 2000 y aprobado por las autoridades el 2001, ya se comprometía la respecto. Incluso, nos compromete a entregarlo tres meses antes de que se dé inicio a la construcción del proyecto”, sostuvo el ejecutivo.
Asimismo, Jiménez aclaró que el plan Pascua Lama incluye el traslado de sólo una parte de los glaciares a uno que no sólo está en una misma elevación, sino que además está ubicado en la misma cuenca, de manera de conservar los hielos y no afectar el suministro de agua para los habitantes del Valle del Huasco.
“Los hielos que abastecen la cuenca del Huasco representan cerca de 250 millones de metros cúbicos y nosotros vamos a trasladar menos de un millón de metros cúbicos entre los tres glaciares, y además a un cuarto glaciar que se encuentra dentro la misma cuenca y los hielos no se van a destruir, sino que se reubicarán en la misma zona. De ahí nuestro mensaje a la comunidad para que estén tranquilos”, explicó.
De igual forma, descartó que las obras afecten o contaminen la calidad del agua que surte el valle: “Estamos construyendo un canal que capture el agua que venga de los deshielos, para que no entre en contacto con los estériles (desechos de las obras mineras)”, dijo Jiménez.
Todo esto, sin contar los beneficios económicos y sociales que a su juicio, acarrea Pascua Lama, que en su etapa de construcción generará 5500 puestos de trabajo 1600 durante la etapa de producción.
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