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Fondos para frenar avance de los desiertos. |
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LA HABANA, 26 ago (IPS) -
El respaldo financiero a los países con estrategias propias
contra la desertificación, que amenaza
a una tercera parte de la superficie terrestre,
puede ser uno de los logros de una reunión
internacional que se celebra en La Habana.
La VI Conferencia de las Partes de la Convención
de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación
y la Sequía (COP6) sesionará hasta
el 5 de septiembre.
A la cita acudirán unos 20 jefes de Estado
y de gobierno quienes participarán el
próximo lunes de una mesa redonda sobre
la Convención como medio para alcanzar
los Objetivos de Desarrollo del Milenio, establecidos
por la ONU en 2000, en cuanto a seguridad alimentaria
y erradicación de la pobreza.
Unas 70 naciones de Africa, América Latina
y Asia han establecido condiciones para enfrentar
el impacto de la desertificación y la
falta de agua mediante programas nacionales
y están listos para recibir ayuda, dijo
el secretario ejecutivo de la cita, Hama Arba
Diallo. |
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”Ha
llegado la hora de la acción. Los problemas
no pueden seguir esperando por nosotros”,
advirtió Diallo, de Burkina Fasso, luego
de alertar que cada año se pierden ”decenas
de millones de hectáreas de tierras cultivables”.
El funcionario añadió que la falta
de acción está costando anualmente
42.000 millones de dólares. Las bases para
el análisis pueden ser esos países
”elegibles para un apoyo inmediato por parte
de la comunidad internacional”, aseveró.
Más de 4.000 millones de hectáreas
corren riesgo de desertificación, mientras
peligra la subsistencia de 1.200 millones de personas
en 110 países que dependen de la tierra,
y que suelen ser los habitantes más pobres
del planeta, según cifras de los organizadores
de la conferencia. |
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Participantes en los debates de Grupos Regionales
insistieron este martes en la necesidad de apoyar
al Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) del
Banco Mundial, como mecanismo de respaldo a planes
para mitigar la degradación de las tierras.
La COP6 debe dar el visto bueno a un programa del
FMAM dedicado especialmente a financiar ese tipo de
proyectos, que podría comenzar a funcionar
en octubre.
El FMAM (o GEF, por sus siglas en inglés) es
un mecanismo de financiación internacional
integrado por 175 países, que fomenta la cooperación
y brinda recursos para proteger el ambiente mundial.
Debemos centrarnos en la utilización de los
mecanismos existentes para ejecutar las medidas que
permitan resolver los problemas prioritarios, resaltó
Diallo.
El sector rural, especialmente afectado por la desertificación
y la sequía, es sin embargo el único
en el que se redujo sustancialmente el financiamiento
en los últimos 25 años.
”¿Cómo se puede combatir la pobreza
rural si el peso principal de los recursos está
orientado hacia otras actividades?”, se preguntó
Diallo durante un encuentro con la prensa.
La desertificación es un proceso gradual de
pérdida de productividad del suelo y de reducción
de la cubierta vegetal debido a la actividad humana
y variaciones climáticas, como sequías
prolongadas e inundaciones.
Cultivos o pastoreos abusivos, deforestación
y prácticas de regadío deficientes son
algunas de las principales causas de este fenómeno,
que padecen directamente más de 250 millones
de personas en el mundo.
Los expertos señalan que la desertificación
es causa y efecto de la pobreza, pues obliga a quienes
viven de la tierra a sobreexplotar ese recurso para
obtener alimentos, energía, vivienda e ingresos.
Según la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible,
realizada el año pasado en Sudáfrica,
esta Conferencia es un instrumento clave para erradicar
la pobreza en las regiones áridas rurales.
En La Habana se deben decidir medidas que contribuyan
al objetivo trazado por la ONU (Organización
de las Naciones Unidas) de reducir para 2015 a la
mitad el porcentaje de personas pobres en el mundo.
”No se puede luchar contra la pobreza sin resolver
el problema de la fertilidad de los suelos, fuente
básica de alimentación e ingresos de
las poblaciones rurales”, señaló
a IPS Antonio Perera, experto del Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Aunque la desertificación afecta en mayor medida
a Africa, donde dos terceras partes del territorio
son desiertos o tierras secas, el problema no se circunscribe
a ese continente y afecta inclusive a naciones del
Norte en desarrollo.
Más de 30 por ciento de las tierras de Estados
Unidos están degradadas y 31 por ciento de
las de España corren riesgo similar.
Una cuarta parte de los suelos de América Latina
y el Caribe son desiertos y tierras secas.
La Convención, en vigor desde 1996, cuenta
con 188 países partes y es el único
instrumento internacional de cumplimiento obligatorio
en materia de desertificación y sequías
periódicas.
En la cita de La Habana participan ministros y viceministros
de 115 países, 80 parlamentarios, 40 intelectuales
y artistas, y representantes de más de 100
organizaciones no gubernamentales.
LA HABANA, 26 ago (IPS) - El respaldo financiero a
los países con estrategias propias contra la
desertificación, que amenaza a una tercera
parte de la superficie terrestre, puede ser uno de
los logros de una reunión internacional que
se celebra en La Habana.
La VI Conferencia de las Partes de la Convención
de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación
y la Sequía (COP6) comenzó este martes
con encuentros de expertos y sesionará hasta
el 5 de septiembre.
A la cita acudirán unos 20 jefes de Estado
y de gobierno quienes participarán el próximo
lunes de una mesa redonda sobre la Convención
como medio para alcanzar los Objetivos de Desarrollo
del Milenio, establecidos por la ONU en 2000, en cuanto
a seguridad alimentaria y erradicación de la
pobreza.
Unas 70 naciones de Africa, América Latina
y Asia han establecido condiciones para enfrentar
el impacto de la desertificación y la falta
de agua mediante programas nacionales y están
listos para recibir ayuda, dijo el secretario ejecutivo
de la cita, Hama Arba Diallo.
”Ha llegado la hora de la acción. Los
problemas no pueden seguir esperando por nosotros”,
advirtió Diallo, de Burkina Fasso, luego de
alertar que cada año se pierden ”decenas
de millones de hectáreas de tierras cultivables”.
El funcionario añadió que la falta de
acción está costando anualmente 42.000
millones de dólares. Las bases para el análisis
pueden ser esos países ”elegibles para
un apoyo inmediato por parte de la comunidad internacional”,
aseveró.
Más de 4.000 millones de hectáreas corren
riesgo de desertificación, mientras peligra
la subsistencia de 1.200 millones de personas en 110
países que dependen de la tierra, y que suelen
ser los habitantes más pobres del planeta,
según cifras de los organizadores de la conferencia.
Participantes en los debates de Grupos Regionales
insistieron este martes en la necesidad de apoyar
al Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) del
Banco Mundial, como mecanismo de respaldo a planes
para mitigar la degradación de las tierras.
La COP6 debe dar el visto bueno a un programa del
FMAM dedicado especialmente a financiar ese tipo de
proyectos, que podría comenzar a funcionar
en octubre.
El FMAM (o GEF, por sus siglas en inglés) es
un mecanismo de financiación internacional
integrado por 175 países, que fomenta la cooperación
y brinda recursos para proteger el ambiente mundial.
Debemos centrarnos en la utilización de los
mecanismos existentes para ejecutar las medidas que
permitan resolver los problemas prioritarios, resaltó
Diallo.
El sector rural, especialmente afectado por la desertificación
y la sequía, es sin embargo el único
en el que se redujo sustancialmente el financiamiento
en los últimos 25 años.
”¿Cómo se puede combatir la pobreza
rural si el peso principal de los recursos está
orientado hacia otras actividades?”, se preguntó
Diallo durante un encuentro con la prensa.
La desertificación es un proceso gradual de
pérdida de productividad del suelo y de reducción
de la cubierta vegetal debido a la actividad humana
y variaciones climáticas, como sequías
prolongadas e inundaciones.
Cultivos o pastoreos abusivos, deforestación
y prácticas de regadío deficientes son
algunas de las principales causas de este fenómeno,
que padecen directamente más de 250 millones
de personas en el mundo.
Los expertos señalan que la desertificación
es causa y efecto de la pobreza, pues obliga a quienes
viven de la tierra a sobreexplotar ese recurso para
obtener alimentos, energía, vivienda e ingresos.
Según la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible,
realizada el año pasado en Sudáfrica,
esta Conferencia es un instrumento clave para erradicar
la pobreza en las regiones áridas rurales.
En La Habana se deben decidir medidas que contribuyan
al objetivo trazado por la ONU (Organización
de las Naciones Unidas) de reducir para 2015 a la
mitad el porcentaje de personas pobres en el mundo.
”No se puede luchar contra la pobreza sin resolver
el problema de la fertilidad de los suelos, fuente
básica de alimentación e ingresos de
las poblaciones rurales”, señaló
a IPS Antonio Perera, experto del Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Aunque la desertificación afecta en mayor medida
a Africa, donde dos terceras partes del territorio
son desiertos o tierras secas, el problema no se circunscribe
a ese continente y afecta inclusive a naciones del
Norte en desarrollo.
Más de 30 por ciento de las tierras de Estados
Unidos están degradadas y 31 por ciento de
las de España corren riesgo similar.
Una cuarta parte de los suelos de América Latina
y el Caribe son desiertos y tierras secas.
La Convención, en vigor desde 1996, cuenta
con 188 países partes y es el único
instrumento internacional de cumplimiento obligatorio
en materia de desertificación y sequías
periódicas.
En la cita de La Habana participan ministros y viceministros
de 115 países, 80 parlamentarios, 40 intelectuales
y artistas, y representantes de más de 100
organizaciones no gubernamentales.
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Funte: Patricia Grogg.
Fecha de Publicación Aguamarket: Viernes 12 de Septiembre 2003. |
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