Es posible prevenir:
Las descargas de residuos líquidos a ríos,
lagos y mares tienen un delicado equilibrio que es importante
respetar. Temperaturas superiores a los 35ºC disminuyen
los niveles de oxigeno en el agua y elevan la acidez dificultando
la vida de peces, plantas marinas y microorganismos.
A raíz de las sanciones hechas por la Conama a la Planta
de Celulosa de Valdivia, es importante conocer los daños
que el aumento de temperatura en las aguas puede provocar en el
medio ambiente. Para efectuar una adecuada prevención existen
una serie de equipos que permiten a las industrias y a autoridades
verificar que las emisiones líquidas (riles) cumplan las condiciones
adecuadas y que incluso permiten tener un control diario, minuto a
minuto con registros inalterables para presentar a la autoridad en caso de duda.
“Es importante que las aguas que se descarguen a los cursos naturales de aguas, ríos,
lagos, etc., no superen los 35ºC puesto que se producen una serie de cambios
físicos y químicos que alteran los ecosistemas”, señala Maritza
Mercado, bióloga y zoológa de la Universidad Austral de Valdivia y
directora del grupo Benthos que realiza una exahustiva investigación de la
calidad de las aguas en la mayoría de los cursos de todo el país
(ríos, lagos).
“Mientras mayor sea la temperatura, mayor será la pérdida
de oxígeno en el agua, lo que afecta directamente a los peces y seres
vivos marítimos como algas, moluscos. Esto, porque el agua con mayor
temperatura provoca una mayor difusión de oxigeno al aire, disminuyendo
las concentraciones de este vital elemento”, agrega la experta.
En el caso de los riles vertidos por las industrias, se suma
otro efecto relacionado con las grasas: una mayor temperatura aumenta los ácidos
grasos de las aguas descargadas, los que al no ser solubles, flotan creando una
película en la superficie del agua que dificulta el recambio de oxígeno
desde la atmósfera al río, mar o lago.
Otras fuentes contaminantes son la acumulación de materias orgánicas
tanto en las aguas descargadas como en las lagunas que muchas empresas utilizan para
la contención de derrames en el caso de que no cuenten con un estudio de impacto
ambiental apropiado. En este sentido, la contaminación afectaría directamente
a los humanos, ya que si las aguas no son vertidas en los plazos adecuados produce una
emanación de olores desagradables, mosquitos, la imigración de aves que
buscan comida y que pueden portar infecciones luego de pasar por las aguas contaminadas.
“Hay que dejar en claro que cualquier empresa puede tener estas lagunas para retener
sus derrames, pero deben ser evaluadas ambientalmente por las autoridades pertinentes”,
afirma la biológa experta.
En efecto, todos estos son procesos habituales en la actividad industial y por
esto es importante contar con los elementos adecuados para asegurar el cumplimiento
de las normas y el cuidado del medioambiente. Existen en el mercado equipos que
pueden medir y registrar los niveles exactos de temperatura, oxígeno disuelto
en el agua, pH y acidez, evitando cualquier daño en el medio ambiente y
entregando los antecedentes para corregir cualquier actividad de la planta que
sobrepase los parámetros permitidos.
En todo caso, para la experta es importante aclarar que las sanciones de
Conama no están directamente relacionadas con la muerte de los cisnes
en el río Cruces: "el cierre de la planta va por otros motivos,
por declaraciones que no se hicieron ante las autoridades ambientales, lo
que puede tener una rápida solución. Sin embargo, si no hay una
mejora rápida del medio ambiente hay que seguir investigando cuál
es la causa de la contaminación en el río”, aclara Maritza Mercado.
Verificar que no haya contaminación.
“Es importante realizar una adecuada labor de prevención, de modo de
asegurar que los residuos no afecten al medioambiente ni las normas.
Para esto es importante realizar controles habituales de los parámetros
críticos de modo de estar en pleno conocimiento del alcance que pudiera
tener un eventual aumento en las concentraciones. Es necesario contar con las
herramientas precisas que permitan controlar tales eventos: termómetros,
termógrafos, medidores de oxígeno con termómetro incluido,
pHmetros, entre otros” , señala Carla Calderón , químico de Hanna Instruments.
“En este caso lo más adecuado es usar un medidor de oxígeno disuelto con
termómetro incorporado, que permite en instantes conocer las concentraciones de
este elemento y la temperatura de las descargas. También existen sistemas en
línea que realizan mediciones automáticamente y almacenan un registro
que permite hacer un seguimiento y demostrar el buen funcionamiento de la planta en
caso de algún daño ambiental y que necesite buscar sus causas”, agrega
la químico.
Los equipos permiten a empresas y autoridades saber minuto a minuto la cantidad
de oxígeno disuelto, pH, acidez, turbidez, cantidad de metales pesados,
nitrógeno y DQO, etc., que podrían afectar las aguas. Con estas
mediciones es posible establecer en qué estado se encuentra el cuerpo
receptor o el agua que se va a descargar.
En el caso del pH y oxígeno disuelto, existen equipos que
realizan las mediciones instantáneamente, basta poner en
contacto una sonda en el agua y la medición se obtendrá
en un par de minutos. Por su parte, para las mediciones de metales
pesados y turbidez es necesario una toma de muestra previa y proceder
a la medición con el equipo correspondiente, lo que demora entre
1 y 5 min. Por último, en el caso de DQO y Nitrógeno
Total el trabajo debe realizarse con una digestión de la muestra
que en el caso de la DQO es de 2 Hrs. y en el del Nitrógeno 30 min.
Tal como explica Carla Calderón , químico de Hanna Instruments
“en general las mediciones son sencillas y de fácil manejo, y toman
tiempos bastante menores que los que se requiere utilizando métodos
convencionales”. |